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26- 27 D 7 LOS DOMINGOS DE CHINA Río Yan gts e JIANGSU Suzhou Shanghai Zhujiajiao SHANGHAI ABC Zhouzhang N ZHEJIANG Pistas Cómo ir Hace tres años había 4 vuelos directos Madrid- Shanghai, hoy hay que hacer escala. Air France en París, KLM en Amsterdam, Lufthansa en Frankfurt. Cualquiera de ellos cuesta alrededor de 550 euros y emplea unas 18 horas de vuelo. Dónde dormir En Shanghai hay muchos y muy buenos hoteles de todas las categorías. En plan vintage es recomendable el Peace Hotel (www. shanghaipeacehotel. com) Es un histórico del Bund, reconocible por su cúpula piramidal verde, fue el antiguo Cathay Hotel y data de 1906. Especialmente aconsejable son las actuaciones de bandas de jazz tipo años 30. Y si se quiere buena relación calidad- precio está el Hotel Salvo (www. salvohotel. com) un 4 estrellas muy céntrico. Dónde comer Shanghai es un paraíso gastronómico. Si se quiere un restaurante típico está el Dong Jun (Tel. 62811978) Una marisquería lujosa (peceras con los pescados y mariscos vivos, desde gambas y langostas hasta inenarrables bichos) especializada también en aletas de tiburón y nidos de golondrina. Si se quiere comida occidental: M on the Bund (www. m- onthebund. com) en el n 5 del Bund, un edificio de 1921. Alta cocina internacional a cargo de Michelle Garnaut. Extensa carta de vinos. A destacar el postre Pavlova (merengue con frutas) y el incomparable Dry Martini premiado en Chicago en 1951. Magnífica terraza con las mejores vistas del Bund y Pudong. Más información Oficina Nacional de Turismo de China: www. cnto. org shanghai. asp Los cuatro mil rascacielos de Shanghai crecen como manojos de espárragos en un sembrado de pequeñas casas tradicionales No falta quienes dicen que si París fue la capital mundial del siglo XIX y Nueva York la del XX, Shanghai parece que lo será en el XXI. Y todo esto en muy poco tiempo. Hasta 1842, cuando los británicos la invadieron durante la Primera Guerra del Opio, Shanghai era una pequeña localidad prácticamente desconocida fuera de China. Fue con el establecimiento en 1884 del puerto comercial y las concesiones extranjeras cuando empezó su desarrollo. Un aforismo chino lo corrobora: Xian tiene una historia de dos mil años, Pekín de mil, Shanghai de cien Pero Shanghai supo enseguida situarse entre las principales ciudades del país. Por ella no sólo penetraron las mercancías del exterior, también las ideas. En 1921 se fundó allí el Partido Comunista de China; buena parte de los máximos dirigentes de la Revolución Cultural de allí surgieron; y muchos de los actuales líderes chinos de allí proceden. Si Pekín puede definirse por la ortodoxia y el estilo imperial, Cantón por el comercio y los negocios, Hong Kong por la ex colonia y el capitalismo, y Hangzhou por la historia y el arte, Shanghai es sin duda la vanguardia y la revolución. La mezcla de todos estos ingredientes ha hecho que propios y extraños hayan sentido una especial fascinación por la ciudad. Max Berges, un refugiado judío en los años 40 dijo de ella: Shanghai era una farsante, una tramposa, ni occidental ni oriental. Y sin embargo- -que Dios me perdone- -era la ciudad más apasionante y única del mundo. Era veneno, y sus viejos habitantes estaban tan enganchados a ella que nunca pudieron liberarse de aquella seducción A diferencia de Pekín, Shanghai si tiene un único centro urbano. Está en Puxi (la zona occidental) frente a Pudong (la oriental) El río Huangpu (Pu para los amigos) divide la ciudad en dos zonas, xi oeste, y dong este. En Puxi está el Bund, un paseo a orillas del río que toma su nombre de un término anglo- indio que significa malecón lodoso Perfecta definición para lo que era en el siglo XIX. De antiguo embarcadero y camino de sirga pasó a ser en el primer tercio del siglo XX el escaparte de rascacielos art decó más impactantes de la época. Afortunadamente toda esta batería de edificios singulares se mantiene intacta. Los shanghaineses dicen que representan a la vieja China, la que mira con estupor a la nueva. Efectivamente, al otro lado del río, en Pudong, un skyline de nuevos rascacielos construidos a partir de 1990 nos presentan a la China actual y a la del futuro. Allí está la Perla de Oriente, una torre de televisión de 468 metros, la más alta de Asia, la tercera del mundo. Y el rascacielos Jin Mao, que alberga al Grand Hyatt, el hotel más alto del mundo, observado de cerca por el World Financial Center, un enorme abrebotellas de 492 metros. Volviendo a la zona occidental, donde precisamente se encontraban desde el siglo XIX las concesiones extranjeras (británica, francesa y americana) la maraña de rascacielos ya no guarda la linealidad frontal, sino que se extiende hacia el interior formando un tupido bosque de cristal, aluminio y hormigón hasta donde se pierde la vista. Sin embargo, el viajero aún puede descubrir entre las masas verticales manzanas de shikumen (casas típicas) como en el barrio de Xintiandi y tranquilos y escondidos jardines, como el Yuyuan. Rascacielos art decó