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23 11 08 HORIZONTES Veinte millones de personas hacen de Shanghai la ciudad más poblada de China. Sus calles aparecen abarrotadas a todas horas Shanghai La supermetrópoli del siglo XXI Si París fue la capital mundial del siglo XIX y Nueva York la del siglo XX, la ciudad más grande de China parece que lo será en el XXI POR FERNANDO PASTRANO FOTOS: PILAR ARCOS s un sueño que sucede en la realidad. Una película que pasa ante nuestros ojos a cámara rápida. Tan rápida que la foto sale movida. Es Shanghai, la ciudad que no se detiene, que no duerme, que crece sin parar. A veces parece un Manhattan superado, donde los rascacielos (tiene más de 4.000) surgen como manojos de espárragos en un sembrado de casas tradicionales (shikumen) Otras, como un deco- E rado de Blade Runner que nunca salió en el filme de Ridley Scott, porque cuando se rodó (en 1982) nadie (o muy pocos) creía que Shanghai llegaría a tanto. Hoy también ha superado a Tokio en futurismo. La ciudad con más habitantes (20 millones) del país más poblado. Capital económica, financiera y cultural de China. En pugna con Pekín en un constante derbi sin ganadores definitivos. Los Juegos Olímpicos le han dado ventaja, por ahora, a la capital política, pero cuando se celebre la Expo de 2010 (los shanghaineses la llaman las olimpiadas económicas veremos. Ya en 1937 era la quinta ciudad más grande del mundo. Hoy es la séptima, pero su población crece del orden de 600.000 personas al año. Entonces era la ciudad nefanda del pecado (el París de Oriente la Ramera de Asia escenario ideal para novelas negras y películas de serie B. Hoy es la ciudad más atractiva del mundo para muchos inversores (encuesta de Greater Paris Investment Agency) la locomotora que tira del imparable tren chino. Su PIB se ha mantenido en un crecimiento de dos dígitos durante 15 años continuos, con una media anual del 10,4 por ciento. Shanghai aporta el 20 por ciento del PIB total de China. Shang Hai significa literalmente Sobre el Mar El delta del Yangtsé está muy cerca. Por las aguas del río Huangpu, que divide la ciudad en dos, circula el 25 por ciento de todas las mercancías con origen en China y el 10 por ciento de todo lo que entra o sale del país. Locomotora de China Falsificaciones, copias y puerta trasera Si Pekín tiene su conocidísimo Mercado de la Seda (Xiushui Dongjie) en Shanghai está La Búsqueda del Tesoro Tao Bao Fenshine Fashion Accessories Plaza, 580 Nanjing Xi Lu) Paraísos de las compras con regateo. ¿Cómo es posible que en cualquiera de esos centros comerciales unas zapatillas se puedan conseguir por 15 euros si por las mismas nos piden en España 120? ¿Son realmente iguales? Las falsificaciones son fáciles de reconocer: mala calidad, extraños diseños y colores de modelos que no corresponden con los de la marca original. Las copias en el escaparate parecen buenas, pero no soportan las distancias cortas y donde debía de poner- -por ejemplo- Sprinter aparece con letras muy parecidas Sbrinter A nadie que se fije deberían de engañar. Pero ¿y cuándo son idénticas aunque se miren con lupa? Esta es la explicación: Supongamos que una marca internacional de balones se instala en China. Para fabricar 10.000 unidades necesita una determinada cantidad de caucho, de cuero y de pintura... La casa matriz se lo proporciona. Una red de fraude, sin el conocimiento de la dirección, administra esas materias de tal manera que consigue fabricar 10.100. Los 10.000 balones legales pasan el control y se ponen a la venta por 110 euros. Los otros cien no controlados, hechos con las mismas materias, máquinas y calidad, se desvían y pasan por la llamada puerta trasera (hou men) al circuito ilegal a 10 euros. Si el comprador es hábil, podrá regatear hasta conseguirlos por 6 o 7 euros. Incluso si se los vendieran por menos, seguirían ganando: su coste ha sido cero.