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23 11 08 EL LIBRO BIBLIOTECA NUEVA Orígenes de Compostela Esta obra es un paseo por la historia de España a través de sus ciudades. Cada época de nuestro pasado se condensa en el acerbo cultural de una urbe. Desde la Córdoba de Ibn Hazm a la Barcelona de Tàpies o la Valencia de Blasco Ibáñez. El pasaje que reproducimos a continuación cuenta cómo se funde lo maravilloso con lo épico en los orígenes de Santiago de Compostela odas las ciudades gallegas tienen vocación marinera. Las del interior, Orense y Lugo, bañadas por el Miño. Las otras por el mar. Ferrol, con sus astilleros y su arsenal. La Coruña, con su Torre de Hércules, su puerto, su ciudad nueva, su zona industrial, su arquitectura acristalada y su burguesía comercial soñando la llegada de las naves de Indias. Pontevedra, que quiere verse en el océano como Vigo, tendido en las laderas marinas al igual que un gran Neptuno repitiendo, para quien quiera escucharle, las cantigas del juglar Martín Códax. Olas del mar de Vigo, ¿visteis a mi amigo? ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto? Olas del mar agitado ¿Visteis a mi amado? ¡Ay Dios! ¿vendrá pronto? Como contrapunto, la feudal y eclesiástica Compostela, en el corazón de Galicia, nació de la muerte, floreció de una tumba y de una ensoñación colectiva. Para Valle- Inclán- -que solía contemplar la catedral desde el paseo de los Leones, donde el viajero encuentra hoy su barba de chivo esculpida en bronce- -la oración de mil años de Santiago de Compostela renace día por día en el tañido de sus cien campanas, en la sombra de sus pórticos con santos y mendigos, en el silencio sonoro de sus atrios con flores franciscanas entre la juntura de las losas, en el verdor cristalino de sus campos de romerías, con esos robles de excavado tronco que recuerdan las viviendas de los ermitaños. Todo empezó con unas luminarias. Una noche de verano del 813- -así lo relata la tradición- un ermitaño asentado en los últimos confines del reino asturiano, aunque cercano a la recién restaurada sede gallega de Iria Flavia, comunica a su obispo Teodomiro la aparición de una estrella milagrosa en el bosque. Tras despejar el lugar quedó al descubierto un sepulcro, que los fieles atribuyeron al apóstol Santiago y sus discípulos. Con el hallazgo se redondeaba el mito de la evangelización jacobea de Hispania, rescatado cuarenta años antes por el monje cántabro Beato de Liébana: T Título: Breve historia de la cultura en España Autor: Fernando García de Cortázar Editorial: Planeta Páginas: 600 Precio: 22 Euros Fecha de publicación: 25 Noviembre 2008 Oh muy digno y muy santo apóstol, dorada cabeza refulgente de Hispania, sé nuestro protector y natural patrono... De las plegarias del Beato a la aparición de las reliquias sólo medió un paso y éste se dio tras el parón de las aceifas de Hisham I en Asturias y Galicia. Poco importa el enigma de la aparición del cadáver del apóstol en Compostela, tan lejos de Jerusalén, donde fue decapitado. Aquí se extingue la sutil frontera de la historia real y de la invención. Pronto juglares a lo divino y cronistas medievales irían completando el mito jacobeo con relatos y detalles fascinantes: la barca de piedra en que los fieles trasladan el cadáver del apóstol desde Palestina, la intervención de la pagana reina Lupa, el aprovechamiento del altar druídico del Pico Sacro, la aparición de un blanco manto de estrellas de Oriente a Occidente mostrándole a Carlomagno las tierras que liberar del islam al frente de sus soberbios nobles: Yo soy Santiago apóstol, discípulo de Cristo, hijo de Zebedeo... El camino de estrellas que viste en el cielo significa que desde estas tierras hasta Galicia has de ir con un gran ejército a combatir las pérfidas gentes paganas, y a liberar mi camino y mi tierra, y a visitar mi basílica y mi sarcófago. Y después de ti irán allí peregrinando todos los pueblos, de mar a mar, pidiendo el perdón de sus pecados y pregonando las alabanzas del Señor. La rosa de piedra gallega pronuncia la más clara afirmación de la leyenda y de la imaginación como origen de utopía y esperanza. Todavía hoy la ciudad monumental puede leerse como una apasio- Fernando García de Cortázar Historiador. Premio nacional de Historia de España 2007 nada ensoñación en cuaderna vía, o como si surgiera de los ornatos y caprichos irrepetibles de los pergaminos iluminados por los monjes y artistas de la Edad Media: la Historia compostelana, el Libro de Santiago o las Cantigas de Santa María del rey Alfonso X. Porque también hoy importa poco la muy improbable autenticidad de los restos para cuanto ocurrió después al calor de la fe de los creyentes y del cálculo político de los reyes. Al conocerse la noticia del hallazgo de los sacrosantos despojos, Alfonso II se precipitó a visitarlos y ordenó levantar en el lugar una sencilla iglesia. A mediados del siglo ix, Alfonso III sustituyó la vieja iglesia por la primera gran basílica. Tampoco duró mucho esta construcción que la fe, la fantasía y el cincel de los canteros hicieron sagrada. Ningún monarca ni las armas de guerrero alguno pudieron frenar las fatales oleadas normandas que en el 968 llevan el terror y la destrucción a la costa. Y, lo que resulta peor, próximo el final del milenio, de negros augurios en toda Europa, el fiero Almanzor galopa por Galicia al frente de sus ejércitos y arrasa Santiago de Compostela, reduciendo a escombros las iglesias y palacios de la ciudad, y llevándose a Córdoba las campanas y puertas del templo como señal de victoria. La gloria saqueadora de los anónimos soldados musulmanes y el pánico que abren a su paso palpitan aún en la prosa árabe del cronista Ibn Darray, para quien el usurpador del trono cordobés Almanzor, inmune siempre al desaliento, a la fatiga o a la compasión, poseído por una insaciable voluntad de acción, es el que vence por Dios el azote del infiel bajo cielos nocturnos de media luna: Los partidarios de la herejía han sabido entonces en el extremo oriente donde están o en el extremo occidente que el fetichismo no era más que mentira en Santiago cuando llegaste con las espadas blancas semejantes a una luna que se pasea por la noche entre sus estrellas. La rutina de la guerra abre ahora las esclusas de Compostela y la tierra se puebla de combates. Pasa- Genealogía de la fe La feudal y eclesiástica Compostela, en el corazón de Galicia, nació de la muerte, floreció de una tumba y de una ensoñación colectiva Hoy importa poco la muy improbable autenticidad de los restos para cuanto ocurrió después al calor de la fe de los creyentes y del cálculo político de los reyes