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D 7 16 11 08 LA CARTA DEL CORRESPONSAL 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Salón Kitty TEXTO Y FOTO: RAMIRO VILLAPADIERNA. BERLÍN puertas ya estaba sentenciado sea al charme y al champán con que Kitty obsequiaba hasta ofuscar a sus invitados, sea a ser desnudado no sólo por las mejores muchachas al servicio del Reich, sino por los oficiales del SD (la inteligencia de las SS) al extremo del hilo. A la cama por el Führer El legendario Salón Kitty era un señorial piso del Berlín más elegante, con sus mejores sedas y armas al servicio del Estado N o sabe uno dónde vive hasta que lo sabe; más en estas ciudades de Centroeuropa donde la plancha de la historia ha repasado tanto el paño que las arrugas no se ven, pero están; en esto tiene Berlín tela para dar y contar. Camino del quiosco está la casa de la que fue diosa de la noche Anita Berber, dos más allá la del científico Koch y, entre ésta y el Ku Damm, tuvo sede uno de los experimentos más picantes del espionaje moderno: el Salón Kitty. Tampoco en el nazismo se sabía que aquí estaba el Salón: a la puerta de este noble edificio una mera placa decía Pension Pero quien traspasaba sus ¿Quién diría que aquí estaba el Salón Kitty. A la izquierda, actual aspecto del lugar que albergó el Salón. Sobre estas líneas, Kathleen, hija de la dueña del local, quien se hizo cargo del mismo tras la muerte de su madre Siempre ha habido modos y modas de hacer la carrera. Pero por la patria y el Führer muy grandes damas se ofrecieron al servicio. No fue éste el primer lugar donde la cama se puso al servicio del estado, pero sí el primer burdel regentado por el estado para controlar a los peces gordos, ajenos y propios. Tendría que haberlo sabido el buen conde Ciano, ministro de Mussolini, tan humanamente expansivo, y otros diplomáticos atraídos. Caso contrario fue el comandante de la SS Sepp Dietrich, que requirió una noche a las 20 chicas de Kitty, pero, tal vez por estar a otra cosa, no se le sacó palabra. Kitty regentaba su salón ya antes de los nazis. Con éstos fue sacando dinero con quienes querían huir a Londres, hasta que en junio de 1939 ella misma tomó un tren. Interceptada en la frontera holandesa, fue traída a Berlín con una oferta: el SD remozaría su salón y ella lo reabriría al servicio de la patria Sin restricciones. La SP, o escuadrón del vicio, había rastreado cabarets, seleccionando y formando a decenas de prostitutas hasta elegir a 20 posibles agentes; durante siete semanas las adoctrinó, entrenó, equipó y juramentó. Cuando Kitty reabre el salón, sus chicas saben discernir asuntos de estado, insignias y vocabulario militar, y cómo salpicar de inocentes preguntas los cócteles y vahídos del amor. Tras cada encuentro presentaban un pormenorizado informe. Así Heydrich llegó a destituir por depravación a militares que no eran del partido. Pero las entregadas espías no sabían de las paredes dobles y decenas de micrófonos que infiltraban las alcobas. Goebbels disfrutaba de los cuadros lésbicos y Hyedrich hizo varias inspecciones personales con los micrófonos desconectados. Cuando una bomba alcanza el edificio en julio de 1942, el salón se traslada a los sótanos; el SD va abandonando el proyecto y devuelve el control a Kitty, amenazándola de por vida si hablaba. Ésta murió en 1954 sin decir palabra. Su hija retomó la empresa, mutándola poco a poco en salón artístico. PRESIDENTE DE HONOR Guillermo Luca de Tena PRESIDENTA- EDITORA Catalina Luca de Tena CONSEJERO DELEGADO José Manuel Vargas DIRECTOR GENERAL José Luis Romero DIRECTOR Ángel Expósito Mora DIRECTOR ADJUNTO José Antonio Navas SUBDIRECTOR Alberto Aguirre de Cárcer REDACTOR JEFE Alberto Sotillo D 7