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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Congo Todo el horror del mundo Enfrentamientos entre feroces guerrillas y corruptas tropas del Gobierno, codicia de metales como el coltán e inconfesables intereses de los países vecinos convierten al Congo en un infierno cotidiano TEEXTO: A. ARMADA FOTOS: ÁLVARO YBARRA ZABALA l origen del mal no puede trazarse como un mapa a cuchillo sobre el suelo volcánico de la maravillosa región de los Grandes Lagos, un territorio de lindes porosas y conos de lava velados por las nubes, colinas cubiertas de verde fosforescente y lagos donde se refleja el origen de la especie. El este de la República Democrática del Congo, que ni es democrático ni es una república, el sur de Sudán, el sureste de Uganda, Ruanda y Burundi son un caldero negruzco y oxidado donde hace ya catorce años que hierve el horror. Después de que en apenas tres meses de 1994 se cometiera el genocidio más veloz y rudimentario de la historia, que se llevó por delante a más de 800.000 ruandeses en buena medida a golpe de machete, las placas tectónicas de la antiquísima región de los Grandes Lagos no han dejado de crujir y al mismo tiempo de diezmar a sus habitantes. Los últimos coletazos de una fiebre que integra la codicia de metales como el coltán (imprenscindible para nuestros teléfonos móviles y ordenadores, con el 80 por ciento de las reservas mundiales guardadas en el escandalosamente rico subsuelo congoleño) milicias de toda laya y condición (maimai que cambian de bandera como de agua milagrosa, banyamulengues a las órdenes del general tutsi congoleño Laurent Nkunda, restos de los genocidas hutus ruandeses del año 1.994 y huestes del delirante Ejército de Resistencia del Señor del ugandés Joseph Kony) a los que habría que sumar las cobardes y despiadadas tropas regulares congoleñas al supuesto mando del presidente Joseph Kabila en la remota Kinshasa, una pegajosa urdimbre de machetes y armas automáticas a los que han acabado por sumarse- -como en el pasado reciente, en la mal llamada primera guerra mudial africana, con cuatro millones de muertos en su haber- -asesores y militares ruandeses del lado de Nkunda y asesores y soldados angoleños del lado de Kabila. Como testigos mudos e impotentes, buena parte del contingente de diecisiete mil cascos azules desplegados desde hace tres años en el Congo para supervisar unas elec (Pasa a la página siguiente) E Codicia de metales Avance de las fuerzas rebeldes del CNDP Soldado de las fuerzas regulares del Congo muerto tras los recientes combates