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16 11 08 ACTUALIDAD Brilat Los soldados perdidos en el horror afgano De las tropas del cuartel de Figueirido desplegadas en Afganistán han regresado dos ataúdes, los de Rubén y Juan Andrés. Son ya 16 las bajas de esta unidad, orgullo de la Infantería, abastecida de gallegos y asturianos TEXTO ANA MARTÍNEZ FOTOS MIGUEL MUÑIZ ÓSCAR CORRAL omingo, 9 de noviembre. Ataque contra las tropas españolas en Afganistán. Un salvaje atentado suicida perpetrado contra un convoy (un BMR, blindado medio de ruedas) en la provincia occidental de Herat acaba con dos militares fulminados y cuatro heridos, uno de gravedad. La bomba que mata a los soldados españoles que cursan baja en el cuartel gallego de Figueirido (Pontevedra) alberga explosivo como para deflagrar un carro de combate y hacer que salte por los aires. El cabo vigués Rubén Alonso Ríos contacta por última vez el viernes 7 con su mujer, María del Mar Borrajo, de 30 años, como él. Queda en volver a comunicarse con ella el domingo. Pero ese fatídico día, cuando su esposa descuelga D el auricular, no oye su voz al otro lado. Recibe sólo la información del fallecimiento de su marido, hijo único y padre (sus dos niños tienen cuatro meses y tres años) Ha sucumbido por la insurgencia talibán cuando sólo pretendía ayudar a esa gente que tanto lo necesita Esta era su única hoja de ruta. Su viuda, incrédula, se aferra a que él quería esa experiencia en su cuaderno de bitácora. Estaba encantado... como loco rememora. La escena se repite en Carballo (La Coruña) donde el asturiano Juan Andrés Suárez García, de 41 años, convivía con su mujer, María Consuelo Muíño, Chelo y la hija de ella, Vanesa, de 22 años. En su vivienda de la Calle Oriente, al lado de la plaza principal, el dolor es palpable cuando se sabe que Andresín ha caído en servicio. Lle- Chelo Muíño (morena) viuda del brigada Juan Andrés Suárez García, con su hija Vanesa en Carballo vaba fuera 15 días, y no le correspondía haber ido ahora testimonia su compañera. Su incorporación estaba fijada para el próximo mes de marzo. La fecha se adelantó por su temple, apreciado por los mandos, y él lo concibió como una buena oportunidad para su futuro. Miriam, redactora de Nueva España y hermana del desaparecido, solloza ante la noticia más terrible que ha recibido. La madre, Marisol García, viuda, está rota por la sinrazón de este deceso. Ya nunca más verá a su vástago disfrutando con las victorias de su Sporting del alma; y tampoco con las carreras de la Fórmula 1, y las hazañas de su paisano Fernando Alonso. Las muertes suponen auténticos mazazos para la moral de las tropas desplazadas. Pero son gente fuerte, que ha de sobreponerse a los episodios más repulsivos. El dolor y la congoja tornan así a la Brilat, que ha comprobado como son ya 16 las personas que, con nombres y apellidos, se han quedado en el camino desde 2003. Pero es en Afganistán donde ha escrito su crónica más negra. El 21 de febrero de 2007, la Brilat anota un duro golpe en su historial. Idoia Rodríguez Buján, de 23 años, y natural de