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16 11 08 ACTUALIDAD Memoria Los moros de Franco (Viene de la página anterior) ta Gorroño, una republicana que no ha regresado a España desde que se marchó por la guerra y que acaba de cumplir en Rabat 95 años. Los moros hicieron muchas cosas malas en España, pero repitieron lo que la Legión había hecho antes en el norte de Marruecos, sólo que ellos eran analfabetos y los españoles no Los historiadores no se ponen de acuerdo en cuántos marroquíes subieron a España entre 1936 y 1939. Según Ramón Tamames, 100.000; según Gabriel Jackson, 80.000; según Hugh Tomas, 70.000 y según Guillermo Cabanellas, 60.000. Casi todos salieron del protectorado español en el norte de lo que hoy es el reino alauí, aunque también se sumaron tropas del protectorado francés y Sidi Ifni. Prácticamente todos se unieron al bando de Franco, aunque muchos reconocen haberlo hecho obligados por superiores o para matar el hambre. El dictador se quedó con un reducido grupo terminada la contienda. Fue la conocida Guardia Mora, disuelta dos décadas después. ¿Por qué fue usted a la guerra? Forzosamente responde en español Jelloul Allal mientras se coloca de nuevo sus zapatos hechos a medida para sus pies sin dedos. En sus papeles pone sin embargo que fue voluntario. Si esas cuentas aproximadas de su edad no fallan, empezó a pegar tiros cuando tenía unos quince años. Allal, laureado con varias cruces y medallas, cobra cada mes unos 160 euros de la Pagaduría Central de Mutilados y Pensionistas Marroquíes dependiente del consulado español en Tetuán. Una estadística oficiosa citada por Ignacio Alcaraz Canovas en el libro Entre España y Marruecos. Testimonio de una época: 1923- 1975 estima que fueron unos 50.000 los que murieron. Centenares de huérfanos de guerra poblaban las calles de muchas ciudades del protectorado Fueron más de dos mil los niños recogidos (en los orfanatos) la mayoría dedicados hasta entonces a la mendicidad o a robar para subsistir Uno de los que se quedó de niño en la calle es Mohamed Ahmed Benslimane, nacido en 1928. Su padre murió combatiendo en Teruel y su cuerpo, como el de miles, quedó enterrado en la Península. Llevo medio siglo preguntándome qué hace España por los huérfanos de la guerra. Nuestros padres murieron en España y por España se queja apoyado en la barrita del local de la Asociación de Antiguos Combatientes en Tetuán, la que fue capital del protectorado español. Mi vida es una novela. Escuche dice en perfecto español con el típico acento casi andaluz de esta parte de Marruecos. Llamaron a mi madre al cuartel y le dijeron de golpe que mi padre había muerto. Ya en casa mi madre acabó por los suelos, le salía sangre de la boca y también murió. Ese fue el último día que vi a mi hermana pequeña, que se la llevaron unos vecinos. Yo acabé bajo los puentes, desnudo, descalzo... como un perro Benslimane corría para llegar a un comedor social en Ceuta donde los veinte primeros recibían la ración a cambio de cantar el Cara al sol Se levanta y lo entona para el periodista. Después, con poco más de 15 años, entró de recluta en Regulares, con el número 80.138, donde sirvió 13 años en el protectorado, Ibiza, Huesca y León. En 1956, con la independencia de Marruecos, se pasó al ejército de su país. Asegura que España le pagó después de reclamar 97.500 pesetas por los servicios prestados. Ahora recibe algo menos de 18 euros al mes. Varias viudas aparecen también por el local con los papeles que acreditan que sus maridos fueron militares en el Ejército español. Todas se quejan y vencen el reparo a ser fotografiadas con la esperanza de que servirá para abrir la puerta a sus reivindicaciones, que suelen ser la de una paga digna, aunque las razones de casi todos ellas se perdieron con el fin del protectorado. Junto a ellas, una mesa acoge una partida de tute que se interrumpe sin contemplaciones para remover el asunto. ¿Quiere que hablemos de Franco, el caudillo, el generalísimo? Pues ése era un delincuente que siendo capitán vivía en la calle de aquí abajo enfatiza Hussein Chemlali sin soltar los naipes. No cumplió la promesa de dejar en buenas condiciones a los marroquíes que se fueron a la guerra Muchos iban engañados. En Mi vida es una novela Forzosamente fui a la guerra ¿Por qué fue usted a la guerra? Forzosamente responde en español Jelloul Allal, aunque en sus papeles se dice que fue voluntario. Empezó a pegar tiros a los 15 años Algeciras les daban un fusil y 50 balas y a defenderse añade este hijo de un militar de Regulares que también combatió en España pero que en 1956, con la independencia, pasó a engrosar el ejército marroquí. Sus palabras desprenden resentimiento, como las de muchos de los entrevistados para este reportaje. España no lo ha hecho bien Tengo fe en el juez Garzón concluye. Herido dos veces y condecorado con dos cruces de hierro, una medalla de campaña y una medalla Documentos de un antiguo combatiente marroquí en la Guerra Civil