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16 11 08 EN PORTADA Martin Roscheisen Nanosolar (Células y paneles solares de nueva generación) Nació en Austria, pero siendo un adolescente pasó un año en el Centro de Investigaciones de la Xerox en Palo Alto, y allí se intoxicó para siempre con el síndrome de Silicon Valley. Fue pionero en explorar fórmulas de hacer negocio en internet y especialista en atraer capitales de riesgo AP Pioneros Capitalismo innovador (Viene de página anterior) La lista Midas En ella figuran los empresarios de riesgo que más dinero mueven y generan. En 2008 estaba encabezada por los siguientes nombres: John Doerr. El gurú más escuchado y aclamado de Silicon Valley. Invirtió e impulsó Google y Amazon. Incluso reclutó a Al Gore para su empresa. Michael Moritz. Uno de los grandes valedores de Yahoo, hoy se ha integrado en Google. Ram Shriram. Hizo una fortuna invirtiendo en Google. David Cheriton. Cerebro de la informática e inversor en nuevas tecnologías. Andy Bechtolsheim. Cofundador de Sun Microsystems y de Kealia. William Ford. Banquero metido a inversor que ha multiplicado varias veces su fortuna jugando en Bolsa con sus productos protegidos. Larry Sonsini. Neoyorquino, abogado y agresivo asesor de empresas punteras. Asad Jamal. Pionero en la inversión de riesgo mundializada. Extiende sus apuestas en EE. UU. Europa y Asia. consumidor se está acostumbrando cada vez más a juzgar todo lo que compra en función de la etiqueta moral de la empresa: además de buenos, bonitos y baratos, los productos tienen que ser políticamente correctos y medioambientalmente impecables. Tienen que molar, ser guays. El capitalista del futuro tiene que ser o parecer buen chico. Lo mismo piensa el Ayuntamiento de Nueva York, que se dispone no exactamente a cerrar Wall Street, pero sí a reducir la dependencia que la ciudad tiene de ella, tanto en términos de puestos de trabajo como de recaudación municipal. El alcalde Michael Bloomberg está celoso de Silicon Valley y quiere algo parecido en su territorio. Concretamente se propone habilitar la antigua terminal del Ejército en Brooklyn- -de donde partió Elvis Presley para hacer su servicio militar, ay qué tiempos- -y convertirlo en un gran laboratorio de investigación y en un vivero de empresas biotecnológicas. Nueva York sueña con acoger en su seno el descubrimiento de la vacuna contra el sida y está dispuesta a invertir 35 millones de dólares en crear las instalaciones y las condiciones. La fundación de Bill y Melinda Gates ya ha provisto 3 millones. ¿Qué pasa, que mientras todos se arruinan, el dinero de unos pocos es de goma? ¿No existe la crisis para los capitalistas aventureros y high tech? Todo lo contrario: Sun Microystems anunció este viernes que la actual coyuntura económica les obliga a recortar entre 5.000 y 6.000 empleos, aproximadamente un 18 por ciento de la plantilla. Las acciones de Sun han perdido un 80 por ciento de su valor a lo largo del annus horribilis transcurrido desde la última vez que Forbes elaboró la lista de Midas. Durante este tiempo, la compañía se ha devaluado no menos de 3.000 millones de dólares. Y no es la única. Hace una semana Cisco Systems anunció que sus ventas han bajado un 10 por ciento en el último trimestre. Las de Intel han bajado un 19 por ciento, confirmando el parón de consumo tecnológico tanto de los particulares como de las grandes empresas. ¿Es el fin? No necesariamente si la gente mantiene la cabeza y el capitalismo fríos, haciendo buena otra célebre máxima de Warren Buffett: muéstrate prudente en tiempos de temeridad general, y arriésgate en tiempos de general acogotamiento. Doerr y los otros reyes Midas de la revista Forbes se reunieron recientemente en California para generar una tormenta de ideas frente a la crisis. La aparente y sorprendente simplicidad de sus mandamientos puede dar ideas a más de uno, así no distinga un ordenador de última generación de la joroba de un camello. Por ejemplo: hay que reaccionar mucho más rápido ante los problemas; hay que tener disponible por delante el líquido para funcionar dieciocho meses como mínimo; ahorrar en equipo y en edificios (vivan los archivos y los balances en línea) volver a dar prioridad a la investigación y al desarrollo; aceptar que todo es negociable, hasta tu contrato; que todo el mundo en la compañía, de los ingenieros a la recepcionista, estén siempre y a todas horas vendiendo el producto; ofrecer acciones en lugar de dinero, desde al casero hasta a los acreedores. Saber leer las señales que indican cómo marcha el negocio. Comunicarse febrilmente con accionistas y empleados. Y sobre todo, sobre todo, sobre todo, recordar que en tiempos como estos el consumidor irá como un cordero sólo hacia las marcas que sepan inspirar una confianza a prueba de bomba. Esa es la madre de todos los mercados. Mandamientos ante la crisis El Ayuntamiento de Nueva York quiere reducir su dependencia de Wall Street y apostar por proyectos de investigación. Bloomberg siente celos de Silicon Valley