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16 11 08 EN PORTADA Steven Katz AP Presidente de PowerMarket (Nuevas tecnologías) PowerMarket Inc. es una firma de suministros y asesoría de tecnología para empresas que fue pionera a la hora de atraer capitales de riesgo Ya en 2001 Steven Katz, su presidente, solicitó 10 millones de dólares y recibió 16 millones. Katz se ha movido siempre en la vanguardia de Silicon Valley Pioneros Capitalismo innovador POR ANNA GRAU. NUEVA YORK o es fácil ser capitalista norteamericano en la actual hora de tribulación. La sombra del oprobio y, lo que es peor, del fracaso, campea sobre Wall Street. Y en cambio no en todas partes están cociendo habas ni perdiendo hasta la camisa. En el oscuro horizonte se perfilan alguna capa roja al viento. Siguen existiendo superhéroes americanos de la economía, sólo que no están en la Bolsa. O no están todo el día. Si a alguien se le pidiera ahora mismo el nombre de un capitalista norteamericano considerado como bueno uno cuyo prestigio no se haya hundido a plomo con esta crisis económica, buena parte de la Humanidad cantaría a coro: Warren Buffett. Y sin duda es verdad que el mítico inversor y filántropo, el oráculo de Omaha y ahora también de Obama, es de los pocos que llenan sus arcas en lugar de vaciarlas. ¿Cómo? Pues aplicando máximas tan sorprendentes como: no des una hipoteca a quien no tenga pinta de poderla pagar; controla los riesgos, no contrates a una aseguradora para no tener que evaluarlos; el ojo del amo engorda la vaca, etcétera. Realmente sorprende que no se le haya ocurrido a nadie más... Pero hasta Buffett no deja de limitarse a ser un genio más de las finanzas que de la economía, un trasladador de riqueza antes que un creador, un pellizcador del mercado. A mucha honra, por supues- N to. Pero en la nueva y cada vez más maniquea distinción entre Wall Street y Main Street, entre la economía especulativa y la real, Buffett pertenecería más a la primera que a la segunda. ¿Pero es de verdad tan drástica esa distinción? ¿Todo en la vida se reduce a ser tendero o ser banquero, a ganar dinero con el sudor de la frente propia o con la ajena? Si algo ha demostrado de manera sangrante esta crisis es que el colapso de la banca y del crédito lo es también de la economía familiar y del pequeño negocio. Si no hay nadie lo bastante rico y osado para arriesgar su dinero, algo que nunca haría un pequeño emprendedor particular, que bastante tiene con pagar las facturas, ¿quién va a adelantarle al emprendedor los fondos para que arranque su negocio? Sin un mínimo de avaricia no hay sistema financiero. Sin beneficio no hay oficio. Entonces la solución no puede ser ni un capitalista loco, encerrado en la torre de marfil de Wall Street, ni un tendero loco con el dinero metido en un calcetín. Lo John Doerr está convencido de que la lucha contra el cambio de clima no es sólo un imperativo humano, sino el negocio del siglo XXI y quién sabe si del XXII El consumidor se está acostumbrando a juzgar lo que compra en función de la etiqueta moral de la empresa. Productos no sólo buenos y bonitos, sino políticamente correctos ideal sería tirar por el camino de en medio con un capitalista híbrido, dotado de las suficientes ganas de ganar dinero y a la vez de la suficiente imaginación para hacer cosas interesantes con él. Alguien capaz de tener un pie en cada una de las dos orillas de la economía real. ¿Existe ese tipo de capitalista en Estados Unidos? Pues sí, hace tiempo. Sólo que no está en Wall Street, o por lo menos no trabaja allí. Ni siquiera suele vivir en Nueva York. Es más fácil encontrarle en Boston o en California, arrastrando a todas partes una maleta con un ordenador portátil, una blackberry, un teléfono móvil y toda clase de gadgets tecnológicos y ecológicos de última generación, todo ello por supuesto con sus baterías recargables, si es posible con energía solar. Algo así contiene la maleta de piel negra y de unos veinticinco kilos de peso que suele arrastrar John Doerr, el socio estrella de Kleiner Perkins Caufield Byers, el gran gurú del venture capitalism Es el más reciente número 1 de la lista de Midas que la revista Forbes dedica cada año a las personalidades más prominentes de este fenómeno. ¿Pero qué se entiende exactamente por un venture capitalist Ojo con las traducciones rápidas: no es un capitalista venturoso, sino aventurado, es decir, arriesgado. Alguien que pone el ojo- -y la bala de plata de la inversión- -en una empresa nueva que, encima, lo es en un campo tan incipiente que aún no lo ha explotado nadie. Por ejemplo, lo que era Google cuando unos mozalbetes llamados Sergey