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9 11 08 HORIZONTES Navalmoral de la Mata A- 5 N Higuera Jaraicejo A- 5 Embalse de Valdecañas Trujillo Guadalupe Pistas Cómo llegar. Por la Autovía de Extremadura antes de llegar a Navalmoral de la Mata hay señalizado un desvío a Guadalupe Dónde dormir. En la propia Hospedería del Monasterio (927 36 7000) o en el Parador (927 36 7075) La comunidad de franciscanos que se instalaron en el Monasterio en una imagen de 1915. En el centro, el padre Cimino, el entonces general de los franciscanos en España ABC Guadalupe TEXTO: CARLOS CORDERO BARROSO l pasado 7 de noviembre se cumplió un siglo del inicio de la permanencia ininterrumpida de la Orden de San Francisco de Asís en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, donde la dedicación de estos frailes ha convertido el monasterio en uno de los más altos enclaves espirituales del mundo, elevado hace siete siglos en honor de la Madre de Dios en su advocación de Guadalupe por el nombre del bucólico río que discurre a sus pies. Cuenta la historia que al atardecer del sábado 7 de noviembre de 1908 la lluvia caía sin piedad sobre los tejados de la vieja puebla, sumida en la oscuridad al no haber fluido eléctrico y, a la vez, abandonada tras la inoperante Desamortización de Mendizábal de 1835. Algu- Espíritu franciscano Hace cien años una comunidad de frailes franciscanos se instaló en el Monasterio de Guadalupe, donde desde entonces han desempeñado un papel fundamental en la recuperación y conservación del mismo E nos recuerdan haber oído a sus padres cómo un pequeño grupo de gente se resguardó aquella tarde en los soportales de la Plaza Mayor para ser testigos de la llegada de aquellos pobrecitos de Asís, que entraban en la gigantesca fortaleza medio derruida y destinada en algunos espacios a usos a menudo alejados de los fundacionales. Aquellos franciscanos se dedicaron a restaurar la casa derruida, al apostolado espiritual entre los vecinos y a la recuperación cultural de la vieja puebla mediante las escuelas y el ejercicio de la música y el teatro. Forzoso es señalar también el papel jugado por un cierto regionalismo político- cultural en la recuperación del monasterio. El regionalismo en Extremadura no ha tenido la misma fuerza que en las zo- nas más industrializadas de España. Pese a lo cual, un impulso regionalista alentó la amplia difusión de diarios y revistas y la creación de asociaciones y comités para la defensa del patrimonio. A finales del siglo XIX la voz del insigne bibliófilo Vicente Barrantes se convirtió en banderín de enganche para la defensa y recuperación del dormido Monasterio. Su libro Virgen y Mártir y sus sonados enfados por doquier despertaron a los intelectuales y llamaron la atención de varios periódicos y de la Iglesia, que ya en 1906 comenzó a movilizarse. En 1906 se celebró una peregrinación de diez mil almas para ofrecer a la Virgen de Guadalupe una lámpara votiva. Primer acto de afirmación regional. Y primer grito también del regionalismo de la tierra que se condensaba en torno a la promesa de trabajar por extender la devoción mariana. Aquella explosión entre mariana y regionalista llega al Papa Pío X, quien declara a la beatísima Virgen María de Guadalupe Celestial Patrona principal de toda la región de Extremadura al tiempo que convierte el 6 de septiembre en día del Patronato. Estos movimientos reivindicativos culminan cuando el Real Monasterio vuelve a albergar entre sus muros a una comunidad de frailes. Así lo había reclamado insistentemente el secretario de cámara del obispo de Coria, José Fogués: Es necesario y urgente que el monasterio esté de nuevo habitado como en los siglos anteriores a 1835 Un plan por el que había abogado Pedro Caro Szechenvi, marqués de la Romana, diputado a Cortes por Navalmoral de la Mata y persona de influencia en Madrid El Marqués no cejó hasta que el Gobierno de Alfonso XIII aceptó que la conservación, guarda y gobierno del Monasterio se encomendase a los frailes. Las dificultades fueron innumerables pero a la postre venció la constancia.