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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE IN MEMORIAM Delmar Watson De niño- actor a fotógrafo del crimen Colega de Shirley Temple y de la perra Lassie en la pantalla, y magnífico fotógrafo cuando abandonó el cine tras actuar en más de 700 películas. Se convirtió entonces en los ojos de los días gloriosos de Hollywood POR EDUARDO CHAMORRO u abuelo, James Watson, fue fotógrafo de Búfalo Bill. Su novia cinematográfica fue Shirley Temple. Su animal de compañía, su mascota, Lassie. Sus mejores fotografías, unas dramáticas instantáneas de detenciones y arrestos policiales, vibrantes de nervio y energía. De todas las formas de atravesar un siglo tan visual como el XX, Delmar Watson, nacido el 1 de julio de 1926 y fallecido el pasado 26 de octubre, conoció una de las más vistosas. Coy Watson, su padre, se inició en la industria del cine con el encargo de fatigar los caballos que habían de montar las estrellas de la pantalla. Pocos años después, en 1924, diseñaba la alfombra voladora con la que Douglas Fairbanks se hizo famoso como El ladrón de Bagdad. El destino de Delmar Watson quedó así inscrito en el cine y a un lado u otro de la cámara. Los hijos de aquel artesano- -seis chicos y tres chicas- -formaron una cantera de niños para la pantalla. La casa de mis padres tenía niños de todos los tamaños- -declaró Watson en 1968 a Los Angeles Times- Los productores llegaban, miraban y escogían lo que necesitaban. Nunca nos faltó trabajo A los siete años llevaba rodadas 77 películas. Intervendría en unas 300 a lo largo de su juventud. Se calcula que los hermanos Watson participaron en unas mil películas. En 1937 James Watson fue Peter, el amigo pastor de Shirley Temple en Heidi. Dos años después era Jimmie Cooper en Mr. Smith Goes to Washington, junto al debutante James Stewart. Lo mas imprevisto no tuvo lugar en el cine, sino en la guerra, cuando Delmar Watson se vio enrolado con cuatro de sus cinco hermanos como fotógrafos en un guardacostas. La peripecia hizo de aquellos hermanos Watson una trouppe de profesionales geniales, pendencieros y traviesos, a los que ningún periódico se atrevió a contratar en equipo. El propio Delmar, el mejor de la camada, anduvo siempre al borde de la impertinen- S cia y el escándalo cuando se trataba de reunir a los colegas y repartir los premios de rigor. Él ocupaba su sitio en el lugar de los hechos con la misma disciplina con que había aprendido a actuar ante la cámara. Pero un instante después se convertía en un gamberro que lanzaba los pastelillos del postre sobre la mesa en la que los premiados agradecían sus galardones. Podía permitirse semejantes excesos de niño malcriado y prodigio gracias a las impresionantes instantáneas que jalonaron su carrera como fotógrafo desde el momento en que la inició en el Mirror- News de Los Angeles en 1948. Supo convertirse en los ojos que atraparon las imágenes de aquellos días gloriosos de Hollywood señaló el presidente de la Asociación de Fotógrafos de Prensa de Los Angeles, John McCoy. Su sobrino, Daniel Watson, encargado del archivo fotográfico familiar que Delmar Watson organizó en 1967, recordó como efervescente el modo de trabajar divulgado por su tío: Nunca dejes de fotografiar el tema. Hazle un plano general. Luego, un plano medio. Y, después, un primer plano Cuando alguien quiso saber la importancia que le daba a su trabajo, Watson colocó a la perra Lassie con gafas en la silla del director. Fue un autorretrato disfrazado. Como los de Rembrandt. Así retrató al atracador Fotografía tomada por Watson a los zapatos de John Bradley, atracador abatido por el sargento Christopher cuando intentaba asaltar un hotel El amiguito de Shirley Temple James Watson, niño prodigio del cine, aparece en esta imagen como Pedro el amigo de Heidi que, en la pantalla, encarnó la inefable Shirley Temple. A los siete años había rodado 77 películas. Intervendría en 300 en su niñez y juventud Autorretrato como Lassie Cuando fotografió a la perra Lassie sobre una silla de director de cine, Watson se hizo un autorretrato disfrazado... a lo Rembrandt