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9 11 08 FIRMAS Diego López Garrido pretende aparecer como el intermediario con Obama, pero sólo asistió a uno de sus mítines en primera fila EFE PUNTO Y SEGUIDO Mítines, sondeos y esas cosas POR PILAR CERNUDA bligada felicitación a Obama, todos los ojos están centrados en ese hombre de color- -café con leche- -que se acaba de hacer con el cargo más influyente del mundo. Ha ganado limpia, abierta y claramente, sin trampas ni papeletas mariposa, con una campaña magníficamente diseñada para hacer creer que McCain era igual que Bush- -falso- que él representaba el cambio más que cualquier otro candidato- -cierto- -y con la ayuda inestimable de internet, un elemento que, visto lo visto, deberán tener en cuenta los políticos, todos, a partir de ahora. Enhorabuena a Obama, que la merece, y que nos equivoquemos los que hasta ahora hemos percibido más O marketing que rigor en el ya presidente electo, más superficialidad que enjundia, más encanto personal que solidez política, más biografía edulcorada que experiencia. Lo dicho: ojalá nos equivoquemos y estemos ante un futuro gran presidente. Diego López Garrido pretende aparecer como el intermediario con Obama, con el que vende que mantuvo un interesante intercambio de opiniones este verano. A cualquier cosa se llama intercambio de opiniones... El secretario de Estado viajó en agosto a EE. UU. quiso ir a un mitin de Obama, la embajada le organizó que pudiera acudir a uno, y logró además que tuviera un sitio en la primera fila, donde se sentaban los que habían ayudado económicamente a Oba- ma y, a cambio de sus dólares, tenían el honor de ser saludados por el candidato al finalizar su intervención mientras un fotógrafo recogía el instante en que Obama les daba la mano. Y eso fue lo que ocurrió con López Garrido. Punto. Allá cada cual con la utilización política- -y la interpretación que hace- -de las fotos con famosos En el PP están como unas castañuelas por el último barómetro del CIS, y lo sorprendente es que estén como unas castañuelas, porque empatar con el PSOE cuando el gobierno está como está no es como para dar saltos de alegría. Y además, con Rosa Díez subiendo y subiendo. Poco a poco, pero subiendo, y por tanto restando votos al PP, al que ha arrebatado varias banderas, entre ellas las de la lengua, que no es poca cosa. Alberto Núñez Feijóo tendría que reflexionar sobre ese asunto, sobre el que no caben posiciones tibias. El espacio que él no ocupe lo ocupará UPyD, que se va a volcar en la campaña gallega pues espera sacar un par de escaños en el nuevo Parlamento de Santiago. Y cualquiera que se dé una vuelta por allí percibe que se notan aires proclives a la política vasca. Pues eso, que no se entienden las alegrías del PP: tal como están las cosas, con un gobierno incapaz de detener el paro galopante y la recesión, y que le baila el agua a los banqueros en vez de bailarla a los más desfavorecidos, el PP tendría que ir disparado hacia arriba. Pero no: empata. ¿Qué ocurrirá dentro de pocos años, cuando la propia dinámica impulse una mejora económica? Y luego está el nuevo PP navarro. ¿Es Palacios el hombre que llevará ilusión a esas tierras, es Jaime Ignacio del Burgo? Por favor, que alguien explique cómo se puede crear un partido fuerte con esos mimbres. UPN ha movido una ficha inteligente: anunciar que Yolanda Barcina se hará cargo del partido a partir de su próximo congreso o asamblea. Miguel Sanz provoca alguna susceptibilidad en sectores conservadores navarros, pero Barcina tiene una imagen espléndida, de buena gestora como alcaldesa y de mujer con coraje, que ha sabido enfrentarse a situaciones complicadas. Si hay que elegir entre estar con Barcina o estar con Palacios y del Burgo, no hay color. La prueba es que bastantes tocados por el PP para que dieran el paso han dicho que nones. Dos chismes circulan por ahí: uno, que Botin llamó a Rajoy para pedirle que no insistiera en que se haga un control exhaustivo de los fondos que el gobierno hará llegar a los Bancos; dos, que algunas de las empresas que pusieron en marcha expedientes de regulación de empleo siguen dando beneficios, pero han aprovechado la coyuntura para eliminar cargas. Lo primero no es verdad. Lo segundo... pues quizá es cierto en algún caso.