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9 11 08 ACTUALIDAD Belleza sin fronteras Una peluquera en Kabul POR VIRGINIA RÓDENAS Debbie huyó de un marido maltratador, predicador para más señas, y abandonó su Michigan natal para refugiarse en el Afganistán postalibán que parió el 11- S. Armada de rulos y tintes abrió una escuela- ong de peluquería en Kabul. Y así fue que la belleza hizo algo más libres a las mujeres afganas La luz de la vida Cuando tengo un buen día- -confiesa Deborah Rodríguez, cuya autobiografía ha editado en España Suma de Letras- -soy consciente de que la Escuela de Belleza de Kabul llevará a mis chicas mucho más lejos que las botas de fútbol que una ong ha regalado a los chicos del barrio. Las mujeres afganas tienen aún mucho que curarse a sí mismas. Han estado encerradas en la oscuridad durante mucho tiempo y en estos años oscuros han sufrido lo inimaginable. Ahora la luz empieza a caer sobre ellas. necesitan que el resto del mundo las mire, las observe y se asegure de que nunca nadie más vuelva a apagar su luz or más vueltas que se le dé a la historia de los últimos cinco años de la vida de la norteamericana Deborah Rodríguez siempre queda el resquicio de si esta señora de 45 años del medio oeste americano está como una cabra, con perdón, -ella misma reconoce que en su ciudad la apodaron Deb la loca -o es el paradigma del valor. Pero me temo que eso debe de pasar con todas las heroínas que en el mundo han sido. Porque ¿qué pensar de una peluquera de Holland (Michigan) casada en segundas nupcias con un predicador que la maltrata, madre de dos hijos de un primer matrimonio- -que abandona por aburrimiento- que se mete a carcelera de la prisión del condado durante un año tentada por la oferta de un seguro médico y vacaciones pagadas, que se enrola en una ONG como socorrista de primeros auxilios, que se larga a la Zona Cero a dar masajes y abrazar a bomberos que salían llorando de la descomunal tumba, y que cuando vuelve a su casa de Holland- -sí, de nuevo con el maltratador- -ve la luz al final de un túnel que acaba en Kabul, donde la misma organización caritativa pretende abrir unas cuantas clínicas? Me cuenta que le dijo al siniestro pastor de almas que era su marido, justo antes de partir en la terminal del aeropuerto, prefiero morir en Afganistán que quedarme contigo Y lo que se dice muerta no acabó, sino missing huida, después de recibir gravísimas amenazas contra ella y su hijo, tras tres años de matrimonio con un señor de la guerra (el tipo aguerrido de la foto) al que conoció veinte días antes de darle el sí quiero en el país de Bin Laden. Por cierto, el novio, un tal Sher Mohammad a una metralleta pegado, casado en primeras nupcias con la madre de sus siete hijas que viven en Arabia Saudí, le ha reclamado parte del dinero obtenido con la venta de las memorias- -será porque sale él- pero esa es otra historia. Visto lo visto, a esta clase de odiseas en mi pueblo, que es Madrid, las despachan con un salió de Málaga para meterse en Malagón pero no me cabe ninguna duda de que pa- P Deborah (a la izquierda) con su marido y dos alumnas en su salón Oasis de Kabul. La peluquera de Michigan dice que el afgano es educado hasta cuando te apunta con un arma