Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE Uno de los moldes que se hacen de las cabezas de todos los artistas del Circo Moldes de cabeza y obras de arte La sede del Circo del Sol en Montreal es un verdadero enjambre donde mil ochocientas personas desarrollan su trabajo. En sus dependencias no sólo hay espacio para las oficinas, talleres y estudios, sino también, por ejemplo, para exposiciones de arte; en estos momentos, y como acaba de inaugurarse en Tokio un nuevo espectáculo permanente titulado Zed se exponen fotografías del país nipón. Hay un punto de reunión, bautizado como Ágora, donde ha habido que reducir el eco con una pieza artística realizada con retales de vestuario ya utilizado. En el recorrido por la sede sorprende encontrarse a cada paso con un dispensador de jabón. Hubo una infección generalizada en el edificio hace años y por eso se tomó esta medida de higiene explican las responsables de prensa del Circo. Pero una de las cosas que más choca en la visita es una galería en la que pueden encontrarse varios bustos que ilustran uno de los procesos más curiosos que se siguen en el Circo. Y es que a todos los artistas, cuando firman contrato con la compañía, y además de tomársele medidas para el vestuario, se realiza un molde con su cabeza en escayola. De este modo se pueden ajustar los sombreros y tocados sin que el artista esté presente en cada una de las pruebas. Ensayo de la canadiense Corinne Latreille y el ruso Sergei Nazarov mana en Madrid, se han realizado siguiendo esta técnica- y también se emplea el teñido tie- dye (las telas se sumergen anudadas en el tinte para que el color entre de manera desigual en la tela y ésta dé sensación de desteñida) El moleskin es el tejido con el que se realiza la mayoría de los diseños, aunque se buscan también efectos metalizados en los trajes y a otros se les aplican distintas técnicas para que sean deslizantes y faciliten la labor a los acróbatas. Los artistas tienen mucho que ver también en el proceso de vestuario, ya que ellos son el modelo sobre el que se realiza el primer traje, en blanco. Los artistas prueban su comodidad y su adecuación al ejercicio que deben realizar, y sugieren las modificaciones. Después se realiza el patrón y se crea otra pieza, ya en color, que volverá a pasar la prueba del artista, antes de que el diseño se convierta en definitivo. Se hacen dos trajes de cada figurín como media, pero de los que tienen más desgaste se pueden hacer hasta diez. A pesar de que el Circo del Sol ha revolucionado el arte circense y lo ha dotado de una extraordinaria modernidad, la compañía no olvida la tradición. Hace no mucho- -cuenta Philippe Agogué- -viajé a México para una audición; necesitábamos un artista para un número en la rueda de la muerte, y un compañero me dijo que había un circo en la montaña que lo hacía. Se llamaba el Circo Americano Vázquez, estaba en una zona parecida a las favelas de Brasil. Lo formaban cuatro coches y veinte personas, y daban cuatro funciones diarias. Me entusiasmó, y contratamos a dos de sus artistas El Circo del Sol crece constantemente. Antes hacíamos una creación al año; ahora son tres- -dice Pierre Phaneuf, director de Creación de la compañía- En estos momentos preparamos cinco producciones. Las ideas no faltan, y tenemos una red de creadores y directores con los que trabajar. Nuestro desafío ahora es mantener una dimensión humana, porque nuestros espectáculos tienen un único fin, que es emocionar al público. El reto es mantener el espíritu familiar a pesar del tamaño cada vez mayor de la empresa. Lo esencial en el Circo del Sol es el artista, el ser humano. Nuestros espectáculos son un homenaje a la belleza, y detrás de ellos, sobre todo, hay grandes seres humanos que nos conectan con nosotros mismos