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2 11 08 70 ANIVERSARIO Estilo Corrección y comodidad Ejemplar con los modos y el protocolo, el vestuario de la Reina se ha ido adaptando a los tiempos. Poco amiga de las pieles y sombreros, le encantan en cambio los colores vivos y los complementos TEXTO BEATRIZ CORTÁZAR i hubiera que reducir a una palabra el estilo de nuestra Reina en su vestuario con decir corrección se entendería perfectamente. Es difícil encontrar un momento en el que Doña Sofía no haya estado acorde con las circunstancias, ejemplar con los modos y el protocolo. Lógicamente desde que llegó a España su vestuario ha ido cambiando al tiempo que cambiaban las modas de los diseños. Nada tienen que ver los vestidos de corte trapecio de los años sesenta con los trajes de chaqueta que tanto le caracterizan, ni los conjuntos premamá de entonces con los pantalones que hoy lucen las embarazadas. Pero si en el armario las prendas han cambiado según los cortes y colores que dictaban los diseñadores, lo que apenas ha variado Doña Sofía ha sido el peinado que desde hace años lleva casi igual y que se ha convertido en su santo y seña. Incluso en sus años como enfermera en la escuela infantil Mitera ya lucía su clásico peinado ahuecado y con un largo que casi no admite la palabra melena. En eso sí ha sido fiel de la misma manera que su madre la Reina Federica lo fue con su corte de pelo que hoy tanto recuerda al de Doña Sofía. Pero si corrección es la palabra clave para describir su estilo en actos oficiales, comodidad sería la que resumiría la manera en la que se viste durante las vacaciones o los viajes de carácter solidario que realiza. De los trajes de chaqueta que hoy le cose Margarita Nuez y años atrás le firmaban los desaparecidos Jorge Gonsalves o Tere Palacios, la Reina pasa a los conjuntos de estilo camisero con grandes estampados que lleva cuando pasea por las calles de Mallorca o al recorrer zonas necesitadas en los destinos a los que acompaña a la Agencia Española de Cooperación Internacional. Es entonces cuando la Reina se pone unos vaqueros, un chaleco de corresponsal y un mocasín plano para dedicar todas sus energías a la ayuda que está prestando sin que nada impida ese cometido. De la Reina se conocen sus gustos, pero sobre todo sus disgustos en según qué cosas. Aunque de recién casada sí lució algún abri- S Dinamarca durante el verano de 1972 (izquierda) y en la boda de Federico de Dinamarca en 2004