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40- 41 D 7 LOS DOMINGOS DE Santiago Bernabéu fue uno de los españoles que viajó a Atenas en el Cabo San Vicente para asistir a la boda real Una fiesta monárquica día de su boda y llenaron las calles con los colores de la bandera nacional TEXTO: ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS n la España de los años sesenta no era fácil ser monárquico, aunque nuestro país fuera ofic ialmente un Reino desde 1949. La posición que mantenía Don Juan desde Estoril, de una Monarquía democrática que propiciara la reconciliación entre los españoles, hizo que la Institución fuera vista con respeto por la oposición y considerada una salida posible del régimen de Franco. Pero esta actitud sólo llegaba a una minoría de españoles comprometida políticamente. La inmensa mayoría sólo conocían la versión y los silencios del Régimen. Con el exilio de la Familia Real, en 1931, empezó en España la tradición de organizar viajes para acompañar a los Reyes en los momentos más importantes, como fueron las bodas de los cinco hijos de Alfonso XIII y los tres de Don Juan. La boda de los Príncipes en En barco a Atenas Cinco mil españoles viajaron a la capital griega para acompañar a Don Juan Carlos y a Doña Sofía el Grecia, donde el Conde de Barcelona fue recibido con honores de Rey, ofrecía una oportunidad única para demostrar ese sentimiento monárquico que seguía vivo en un segmento de la sociedad española. Cinco mil españoles de todas las clases sociales según las crónicas de la época, viajaron a Atenas para acompañar a la Familia Real en una jornada tan importante. Desde varios meses antes, en ABC se publicaban casi a diario anuncios de agencias que ofrecían viajes a Atenas, ya fuera en barco, avión o en autopullman de lujo La compañía Ybarra, que presidía el conde de Ybarra- -muy cercano a la Familia Real en el exilio- organizó un crucero especial para asistir a la Boda del Príncipe Don Juan Carlos y la Princesa Sofía a bordo del Cabo San Vicente un trasatlántico de 18.000 toneladas totalmente climatizado El crucero partía de Barcelona el 8 de mayo, hacía escala en Pireo, el puerto de Atenas, del 11 al 15, y regresaba a España el 17. Los pasajes, que costaban a partir de 7.800 pesetas de la época, se podían reservar en Bergé y Cía, en Wagons Lits Cook y en Viajes Universal, entre otros. Inicialmente, el viaje iba a ser más corto, pero la compañía naviera, atenta siempre a los deseos de sus pasajeros y cruceristas lo prolongó un día más para que diera tiempo suficiente para asistir a todas las ceremonias La llegada a Pireo del Cabo San Vicente y del Villa de Madrid con miles de españoles, fue todo un acontecimiento. A bordo del primero iban, entre otras personas, el Duque de Calabria, José María Pemán y Santiago Bernabéu. Los españoles que viajaron a Atenas fueron invitados a las recepciones que ofrecieron los Reyes de Grecia en el Palacio Real y el embajador de España, marqués de Luca de Tena, en los jardines del Club de Tenis. Además, ambos barcos ofrecieron sus propias recepciones. La del Cabo de San Vicente que contó con la presencia de los Condes de Barcelona y de numerosos miembros de las Casas Reales invitadas, sorprendió con la actuación de la bailaora Manoli Vargas. Durante los nueve días que duró el crucero, el Cabo San Vicente se convirtió en una animada fiesta, con cenas de gala, concursos y baile a bordo. A su llegada a Barcelona, uno de los viajeros del trasatlántico, Segismundo RoyoVillanova, rector de la Universidad de Madrid, sufrió una crisis cardiaca y tuvo que ser ingresado en la capital catalana. Los demás invitados a la boda regresaron a sus casas con un recuerdo muy especial que muchos de ellos, o sus descendientes, aún conservan: un cenicero de plata con las iniciales de los novios y la Corona. E El escritor José María Pemán, a su llegada al puerto de Pireo la víspera de la boda FOTOS: ABC