Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2 11 08 70 ANIVERSARIO Retrato de Reina con gato TEXTO: IGNACIO CAMACHO FOTO: CASA DEL REY a Historia del Arte está llena de retratos de reyes con perros, que realzan la majestad orgullosa de esos monarcas aficionados a posar para la posteridad perfumados de solemnidades y engolados de grandeza. Hay, en cambio, muy poca iconografía de gatos regios, quizá porque los gatos son de natural vagabundo, rebelde, perezoso y ácrata. A Doña Sofía, que es una reina helenística, de un clasicismo sobrio, perfilado de ternuras y serenidades, la han fotografiado varias veces acariciando mininos por las calles de La Habana, de Roma, de Atenas: ciudades gatunas en cuya memoria habita, como en ella misma, un poso de melancolía histórica y existencial, una leyenda de mares y estatuas, un sustrato de inmortalidad remansada en los pliegues del tiempo. Tiene y muestra la Reina una majestad cercana que no es soberbia ni distante, sino precisa y acogedora, humanitaria y compasiva. Una majestad empática que sabe hallar la mirada exacta para otorgar el consuelo a una víctima, para manifestar la admiración a un héroe o para represar en sus ojos claros la emoción de uno de esos instantes en que a su alrededor vibra el vértigo confuso de la Historia. En el mundo de símbolos que representa la monarquía, ella es el gesto humano, la elegancia moral, la prestancia sentimental; solidaria en el dolor, cómplice en la alegría, próxima en el afecto. Ese gato familiar y callejero, golfo y desprejuiciado que se ha saltado el protocolo para subirse al regazo real a recibir una caricia, es griego como la dama que le rasca el lomo. Un gato jónico, quizás el gato con el que Artemisa quiso burlarse de Apolo, o acaso un gato pagano y escéptico acostumbrado a vagar entre las ruinas grandiosas de la Acrópolis. Al saltar sobre las rodillas de Doña Sofía tal vez le contara una historia muda de nostalgias de niñez, una némesis de experiencias y añoranzas del tiempo siempre grato de la inocencia. Sea como fuere, le arrancó una sonrisa y cinceló junto a ella la estampa de un carácter. Atenas, verano de 2004. Juegos Olímpicos. Humedad mediterránea de salitre y piedra. Fondo de cuarteto de cuerda de Shostakovich. Retrato de Reina con gato. L Doña Sofía acaricia a un gato en los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004