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2 11 08 70 ANIVERSARIO Entre dos amigas Irene de Grecia, y su prima, la Princesa Tatiana Radziwill. Las tres han compartido infancia, juventud y madurez TEXTO: ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS a Reina tiene muchas amigas y, sobre todo, muchos conocidos. Pero, de todos ellos, sólo dos personas forman parte de su círculo más privado: su hermana Doña Irene y su prima Doña Tatiana. Las tres comparten la vida desde los duros años del exilio en Suráfrica hasta la actualidad. Juntas han llorado la muerte de sus seres queridos, han conocido, a través de un familiar, el rostro amargo del Alzheimer y se han Entorno real Dos son las verdaderas amigas de la Reina: su hermana, la Princesa L consolado en las decepciones que, de cuando en cuando, da la vida. Pero las tres también han compartido sus ilusiones y los momentos más felices. Después de siete décadas, es una amistad a prueba de fuego. Todavía no había nacido la Princesa Irene (Ciudad del Cabo, 1942) cuando Doña Sofía conoció a su prima Tatiana. La relación familiar y la amistad que compartían sus padres era tan estrecha que cuando la Familia Real griega desembar- có en el puerto surafricano de Durban, en el exilio, allí les estaban esperando la Princesa Eugenia de Grecia y el Príncipe Dominik Radziwill con su pequeña hija Tatiana, que tenía la misma edad que Sofía. Sus abuelos, Jorge y Constantino, eran hermanos, pero la amistad de las dos Princesas no se sustenta sólo en lazos familiares, sino que a lo largo de los años se ha ido reforzando por las aficiones comunes, el afecto y la afinidad. Es difícil encontrar un momento importante en la vida privada de Doña Sofía en el que no haya estado presente su prima. En su boda fue dama de honor, también estuvo junto a la Reina el día que nació su primera hija, Doña Elena, en los enlaces matrimoniales del Príncipe y las Infantas, en los bautizos de los nietos... Pero las tres amigas- -Doña Sofía, Doña Irene y Doña Tatiana- -también comparten viajes y vacaciones. Es muy frecuente ver a la Princesa Tatiana cada verano en el Palacio de Marivent, de Palma de Mallorca, a donde acude acompañada por su marido, el doctor John Fruchaud. Tanto el Rey como los Príncipes, las Infantas y los ocho nietos de Doña Sofía adoran a este matrimonio tan ligado a la familia. La Reina con el jefe de su Secretaría, José Cabrera ABC Doña Irene, Doña Tatiana y su marido, el doctor John Fruchaud, en Formentor ERNESTO AGUDO La sombra de la Reina Además de su familia y de sus amigas, hay una persona que ocupa un lugar muy importante en la vida de la Reina. Casi siempre está a su lado, o detrás, pero es de esas personas tan prudentes y discretas que parecen invisibles. Sin embargo, la Reina sabe que José Cabrera siempre está ahí, dispuesto a atenderla con toda la lealtad que uno se pueda imaginar y con esa vocación de servicio propia de los militares. Hace más de veinte años que llegó a la Casa del Rey como ayudante de campo de Don Juan Carlos, pero en seguida se ganó la confianza y el aprecio de Doña Sofía y en 1991 empezó a ocuparse de la Secretaría de la Reina. Desde entonces la acompaña en todos los viajes oficiales y en parte de los privados. Este teniente general del Ejército de Tierra despacha cada día con Doña Sofía la correspondencia que llega a Palacio, las peticiones, las llamadas telefónicas y las invitaciones, así como los asuntos de la Fundación Reina Sofía, de la que es vocal además de presidir el comité ejecutivo. Ambos preparan la agenda, los viajes y las intervenciones en público de la Reina. Aparte de despachar personalmente, Doña Sofía y Cabrera suelen hablar más de diez veces al día por teléfono, ya que a la Reina le gusta tratar los asuntos que van surgiendo con la mayor inmediatez posible. Casado, padre de tres hijos y licenciado en Derecho, Cabrera ingresó en la Academia General Militar en 1963 y realizó el curso de Estado Mayor. Antes de prestar servicio en la Casa del Rey estuvo destinado en dos ocasiones en el Estado Mayor de la Defensa.