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2 11 08 70 ANIVERSARIO Sus años en Grecia Aprendizaje de una Reina (Viene de la página anterior) ballo, y a su padre, que se ocupaba del jardín (le recuerdan podando personalmente las plantas) Viajaba con frecuencia con sus padres por toda Grecia, sobre todo con su madre. La Reina Federica, mujer dinámica y activa, había fundado varias obras sociales para mejorar la vida en las zonas rurales mas pobres del país, devastadas por la II Guerra Mundial y la guerra civil. Lena Levidi, hija del caballerizo mayor del Rey Pablo, Vladimiro Levidi, fue compañera de Doña Sofía durante un largo período. Lena nos recuerda cómo su padre enseñó a montar a caballo a Sofía en Tatoi, cómo le gustaba recorrer la finca- -pero no participar en concursos hípicos como hacía su hermano- -y cuánto quería a los animales. No se cansaba nunca, y jamás la oí quejarse. Siempre sonriente, A la Reina la tuteábamos, pero la llamábamos Alteza como si fuera su nombre de pila. Éramos diez alumnas y Sofía se sentaba a mi lado. Nos veíamos también fuera del colegio en las clases de danzas griegas, en las regatas, de acampada, en los actos oficiales... Recuerdo su boda, a la que mi familia estaba invitada. Mi padre había preparado el cortejo y supervisado personalmente la restauración de la carroza que la llevó hasta las dos catedrales... Todo fue una maravilla. Lo vivimos con emoción... el Príncipe Juan Carlos nos parecía tan guapo... Para Lena, su compañera de juegos, Alteza es ahora Majestad -confiesa no poder llamarla de otra manera, ni tutearla- Pero la sigue viendo cada vez que viaja a Grecia, ahora con más frecuencia. No ha cambiado nada. Sigue siendo igual de sencilla y atenta, y todos los griegos están orgullosos de ella Aunque muchos no sean monárquicos. En los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004, Lena, actual presidenta del Club Hípico de Atenas, tuvo ocasión de ver a la Reina durante las pruebas de hípica. Los siguientes cuatro años los pasa Doña Sofía interna en las Escuelas Kurt Hahn de Salem, en Alemania, que dirigía un hermano de su madre, el Príncipe Jorge Guillermo de Hannover. Allí vivió por primera vez alejada de su familia y en su entorno sólo se hablaba alemán. A su regreso comenzó estudios de puericultura en el Centro Mitera (madre, en griego) en Atenas, en 1956. Este centro educativo fue creado un año antes por el profesor Spiros Doxiadis, respetado pediatra que atendió siempre a la Familia Real. En los primeros años, eran escasas las alumnas, todas chicas e internas, que se encargaban de cuidar a unos cien niños, en su mayoría huérfanos o abandonados que esperaban ser adoptados. Ahora es una escuela técnica, cuyo alumnado es mixto. Sofía era la única alumna a la que se permitió no estar interna, pero siguió rigurosamente los dos años del curso, graduándose con normalidad. Su compañera y fiel amiga, Ioana Raváni, recuerda que a veces tenía que acompañar a sus padres en actos oficiales, pero que no faltaba a las guardias y hacía sus trabajos como las demás, desde limpiar a los niños hasta fregar ventanas. Conducía un pequeño Volkswagen, en el que llegaba puntual a las seis de la mañana. Quería saber qué hacíamos, cómo vivíamos, que se lo contáramos todo. Le gustaban mucho los niños y se notaba Cuando faltaba el doctor Doxiadis, le sustituía su ayudante, Costis Alexopulos, quien recuerda de Doña Sofía lo seria que era en clase, donde siempre estaba atenta... y nunca copiaba en los exámenes La mujer del doctor Alexopulos, Nelly Duvlari, conocía a la Reina desde pequeña y compartía con ella clases de baile, regatas de vela, bailes y fiestas. Nelly también asistió al Centro Mitera, donde, sin ser alumna oficial, iba varios días a la semana. En cierta ocasión Doña Sofía la llamó y pasó a recogerla en su coche, se fueron juntas a la Plaza de la Constitución a tomar una rosquilla con sésamo, de las que se siguen vendiendo por las calles griegas. Y luego le pidió que, antes de volver a Tatoi, le dejara visitar su casa. En esa época, casi sin teléfono, no pude avisar a mi madre. Ese día estaba preparando una cena para los directores del Hospital Evangelismos, donde mi padre trabajaba como médico otorrino. Tenías que ver la cara de mi madre cuando nos presentamos las dos en la puerta. Sofía quería ver mi cuarto... Nunca copiaba en los exámenes Doña Sofía con sus padres, los Reyes Pablo y Federica, y sus hermanos Constantino e Irene Doña Sofía entrega un trozo de pita (roscón de Reyes) en 1960