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D 7 26 10 08 LA CARTA DEL CORRESPONSAL 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Pyongyang TEXTO Y FOTO: PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL Washington negó los cargos, tanto su capitán como el general Gilbert H. Woodward se vieron obligados a firmar una confesión para conseguir que los 82 tripulantes apresados fueran liberados once meses después, el 23 de diciembre de ese mismo año. Desde entonces, la nave ha permanecido atracada en Pyongyang como un trofeo de guerra que al régimen estalinista le gusta enseñar a los alrededor de 3.000 turistas que visitan cada año este hermético país asiático. Convertido en un elemento más de la propaganda oficial, el USS Pueblo es mostrado a los visitantes por el mismísimo teniente que llevó a cabo tan heroica acción militar al capturar el primer barco Turismo de guerra Corea del Norte enseña con orgullo a los pocos turistas que visitan el país el barco espía americano USS Pueblo capturado en 1968 n una ciudad tan alucinante como Pyongyang, la capital de Corea del Norte, se pueden ver multitud de detalles que sólo podrían definirse como kafkianos. Desde legiones de personas que arrancan las hierbas y raíces del suelo para alimentar a sus animales domésticos- -como hacían en la Gran Hambruna para sobrevivir- -hasta un barco de guerra fondeado a orillas del río Taedong, en pleno centro urbano. Se trata del USS Pueblo una embarcación de EE. UU. que fue apresada por la Armada norcoreana el 23 de enero de 1968 bajo la acusación de que estaba espiando en sus aguas territoriales. Aunque E El coronel Pak In- ho enseña a los pocos turistas que visitan Pyongyang el barco estadounidense que apresó hace 40 años americano en más de un siglo. Tenía 28 años y sólo contaba con siete soldados a mis órdenes, pero abordamos la nave y, mientras uno de nuestros hombres arriaba la bandera americana e izaba la norcoreana, otros tomamos la sala de mandos explica a ABC Pak In- ho, quien hoy ostenta el rango de coronel y luce en su uniforme 30 medallas y el pin con la efigie de Kim Il- sung, el padre de la patria y del actual caudillo, Kim Jong- il. El discurso del coronel Pak encaja a la perfección con la propaganda de la que hace gala el régimen estalinista de Pyongyang, y que vuelve a aparecer con toda su intensidad en el vídeo de la captura que se proyecta para los turistas. Mientras suena una épica música marcial, el documental muestra a los marineros americanos temblando al ser apuntados por los soldados norcoreanos. Pero ésta no es la única ración de propaganda política que deben aguantar los pocos turistas que visitan Corea del Norte, uno de los países más aislados del mundo. Mención aparte merece el Museo de la Guerra, un descomunal recinto con decenas de salas donde se exhiben carros de combate, camiones, cañones y demás armamento arrebatado a las tropas americanas durante el conflicto, que duró de 1950 a 1953. De hecho, todo el viaje a esta pequeña nación del Nordeste Asiático es un gran ejercicio de propaganda que, sin embargo, no oculta el alienante estado de excepción bajo el que vive Corea del Norte. Aquí todo el mundo es siempre sospechoso de algo. Como el transeúnte norcoreano que, despistado, caminaba por la orilla del río que baña Pyongyang en dirección al USS Pueblo Su inocente paseo quedó interrumpido de inmediato y tuvo que darse la vuelta corriendo en cuanto uno de los guías del grupo de turistas tocó un silbato para indicarle que no se acercara más a los extranjeros, no fuera a ser que los occidentales le contagiaran su decadente capitalismo o algo mucho peor: la libertad. PRESIDENTE DE HONOR Guillermo Luca de Tena PRESIDENTA- EDITORA Catalina Luca de Tena CONSEJERO DELEGADO José Manuel Vargas DIRECTOR GENERAL José Luis Romero DIRECTOR Ángel Expósito Mora DIRECTOR ADJUNTO José Antonio Navas SUBDIRECTOR Alberto Aguirre de Cárcer REDACTOR JEFE Alberto Sotillo D 7