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26- 27 D 7 LOS DOMINGOS DE AUSTRIA ESLOVENIA Liubliana Rijeka Pula HUNGRÍA N Opatija ITALIA Mar Adriático Km 100 BOSNIA Y Zadar H E R Z E G O V I N A Sibenik Sarajevo Split Dubrovnik MONTENEGRO 0 Podgorica SERBIA Zagreb C R O A C I A Osijek por sus sanatorios. Los tratamientos de pulmón y corazón tienen su base en el hospital de Thalassotherapia que se fundó en 1959 y cuenta con cinco edificios un completísimo equipo médico, parques relajantes, terrazas, aire y mar donde sanar los males del cuerpo... y los del alma también. Dónde dormir. Hotel Kvarner. Uno de los hoteles más antiguos del Adriático. Lugar de veraneo de la aristocracia austrohúngara. Tiene un sabor decadente delicioso y está a orillas del mar. P. Tomasica 1- 4 hotel. kvarner opatija. net Hotel Milenij Marsala Tita 109. Hotel de cinco estrellas situado en el centro de la ciudad y muy cerca de la playa. hotel. milenij opatija. net Oficina de Turismo de Croacia: Claudio Coello, 22 portal B- 1 C 28001 Madrid. Telf. 91 781 55 14 www. croatia. hr EUROPA Pistas Centros de salud. Dado clima benigno de Opatija han proliferado en la zona los balnearios y centros de salud. Un atractivo más del variopinto pueblo marinero que ya desde principios del siglo XX era famoso mentada, por más que las películas nos la pintaran como la protagonista de un cuento de hadas; y la paz de Opatija en más de una ocasión le sirvió de refugio espiritual. No es difícil imaginar que el paisaje exuberante de sus montes bañados por el mar y el aislamiento de la villa sirvieran a Sissi como bálsamo y escenario idóneo para olvidar los problemas de la corte y dar rienda suelta a su rica vida interior en un entorno en el que, al fin, ya no era el punto de mira de todos los que la rodeaban. Las múltiples huellas de la historia que han convertido a Opatija en lo que hoy es permanecen escritas en su arquitectura. Desde las pequeñas casas de piedra de ventanas diminutas y tejados rojos, que trepan sobre calles estrechas, propias de un pueblecito marinero, hasta los nobles palacios, villas y los modernistas hoteles en los que no se ahorraba en lujo ni en espacio o la arquitectura moderna posterior a la Segunda Guerra Mundial. Los hoteles atesoran buena parte del acervo arquitectónico de la ciudad. Tras la construcción del Kvarner vinieron el Villa Amalia, el Palace el Jadran (Hotel Millenium) y el Crown Princess Stephanie (Hotel Imperial) Cada uno de ellos guarda una reliquia de la historia europea y una gran cantidad de anécdotas con las que se podrían escribir varias novelas de aventuras. Hoy las calles de Opatija están repletas de visitantes que colman los históricos hoteles a los que también les ha alcanzado el progreso Huellas de la historia El pescado, recién extraído del mar, nos recuerda que éste es también un pueblo marinero Los señoriales hoteles y palacios atesoran la pródiga historia de la ciudad de los tiempos y cuentan en la actualidad con todas las comodidades. Con un poco de fantasía se podrían escuchar las sinfonías de Mahler, presentir a Isadora Duncan ensayando su paso de la palma en las terrazas que miran al mar o adivinar la sonrisa de Sissi en sus épocas de paz espiritual, mientras las lanchas motoras, el aire acondicionado y las blackberris pasan a formar parte del escenario habitual. Los bajos de las casas de época que bordean las avenidas principales están poblados de tiendas espectaculares, heladerías y chocolaterías, a las que acude la clientela a tomar una amorosa taza de chocolate tras haber hecho la compra en el colorido mercado de Opatija, donde se puede conseguir pescado recién extraído de la mar, verduras, frutas fresquísimas... y como no puede ser menos en tan romántico pueblo, un bonito ramo de flores variadas. Al anochecer las farolas iluminan las calles dándoles un toque de calidez. Se escucha el taconeo de las mujeres y se observa una indumentaria más formal que la diurna en aquellos que acuden a los casinos, a los teatros o a los conciertos. La dimensión cultural de Opatjia despierta al ponerse el sol, cuando los amantes del deporte han terminado el día, tal vez tras navegar en un velero a lo largo de los veinte kilómetros de la rivera de Kvarner, tras hacer wind surf o visitar los castillos medievales que salpican las veredas del monte Ucka, desde cuya cima (1401 metros) se divisa una panorámica de las islas de Kvarner que corta la respiración.