Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
26 10 08 HORIZONTES Opatija es una ciudad abierta a un mar recóndito, que parece querer adentrarse en el corazón de Europa Opatija TEXTO Y FOTOS: MANENA MUNAR llá donde el Mediterráneo se adentra en lo más profundo del continente europeo, camuflada entre pinos, castaños y laureles, se esconde Opatija. La abadía benedictina de San Jaime, a la vera de su mar, es mencionada en escritos del siglo XV y es a mediados del XIX por iniciativa de Iginio Ritter Scarpa cuando se construye una carretera que conecta la ciudad portuaria de Rijeka con Opatjia. Scarpa se enamora del pueblo marinero y levanta una villa a la que bautiza con el nombre de su esposa Angiolina Así comenzó el turismo de Opatija, que creció en importancia con el nacimiento del romántico Hotel Kvarner, obra del arquitecto Franz Wilhelm, por encargo de la Sociedad Vienesa de Ferrocarriles del Sur. Como setas en el bosque tras un día de lluvia, en poco El refugio espiritual de Sissi La Emperatriz Sissi tuvo una vida de lo más atormentada, por más que las películas nos la pintaran como la protagonista de un cuento de hadas; y la tranquilidad de Opatija, esa escondida ciudad de Croacia, en más de una ocasión le sirvió de refugio para paz de su alma y espíritu A tiempo, la bahía de Kvarner, y en especial Opatija, se llenó de villas, hoteles, balnearios y parques donde las familias reales europeas acudían a veranear o invernar, seguidas por sus respectivas cortes que, a su vez, atraían a escritores, músicos y artistas a los que secundaban los políticos correspondientes. Tras la conclusión de la Primera Guerra Mundial, Opatija pasó a pertenecer a Italia bajo el tratado de Rapallo hasta 1947, año en que se integró en Croacia. La villa cuenta con una situación geográfica de lo más favorable: cerca de Zagreb y de Liubliana (Eslovenia) vecina de Trieste y Venecia, y al alcance de la mano de Viena y Budapest. Su clima es benigno, idóneo para una flora de lo más variada. La prueba está en los hermosos parques que pueblan la villa, como el de Angiolina y el de Margarita, donde los árboles invernales y la floresta tropical crecen a sus anchas. Yucas, palmeras, camelias y bananas conviven junto a pinos y olivos, los reyes de la vegetación de la vecina Istria, de donde se extrae el espeso y exquisito aceite de oliva de Istria. Setos de flores de temporada- -tulipanes, rosas o pensamientos- -alegran el verdor de los árboles y les dan un toque de elegancia. Y entre unos y otros sobresalen las exóticas palmas de Opatija. Isadora Duncan, fascinada por el balanceo de las hojas con el viento, creó un paso de baile al que bautizó con el nombre de la palma. Los Habsburgo eran adictos a los encantos de Opatija como lo fueron también Anton Chejov, Gustav Mahler y Henry Sienkiewicz. La apasionada Emperatriz Elizabeth (Sissi) tuvo una vida de lo más ator- Aristocrático veraneo