Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE de un Ace Rothstein, Robert de Niro fue Frank Rosenthal, un chaval de Chicago con un pormenorizado talento para la estadística y el cálculo de probabilidades aplicados a las apuestas de caballos. También gozaba de un respeto básico hacia las armas, suficiente para utilizarlas lo menos posible. Prefería sobornar policías, cosa que hizo en Chicago y en Florida hasta que en 1968 se instaló en Las Vegas a las órdenes de la Argent Corporation, una empresa mafiosa que controlaba los fondos de un sindicato de transportes, moviéndolos con estupendos resultados en una cadena de hoteles encabezada por el Stardust Hotel y Casino, puesto bajo la dirección del Zurdo Rosenthal. Esa dirección fue la tapadera para el control encubierto del dinero de las apuestas clandestinas y el crimen organizado. Frank El Zurdo Rosenthal comparece en 1961 ante una comisión del Senado encargada de investigar irregularidades en el juego AP IN MEMORIAM Frank Rosenthal La muerte llama dos veces Gran cerebro del juego en Las Vegas e inspirador del filme Casino, de Scorsese, murió tranquilamente en su retiro de Miami Beach tras salir indemne de un atentado con bomba POR EDUARDO CHAMORRO thal, llamado El Zurdo y tenido por uno de los más altos cerebros de Las Vegas, fallecía definitivamente, en su casa y en su cama, a los setenta y nueve años. La historia del coche reventado sin su muerto y sin que nadie se tomara la molestia de investigar mínimamente los hechos llamó la atención de Nicholas Pileggi, cuyo libro, Casino, puso en manos de Martin Scorsese toda una emocionante, morbosa, erótica y trepidante historia para la que solo tuvo que inventarse los nombres de sus protagonistas. Bajo la identidad F ue un gánster a tiempo parcial en una ciudad tan a tiempo parcial como Las Vegas, casado con una mujer a tiempo parcial- -pues le engañaba con su guardaespaldas- La muerte le visitó un par de veces. La primera, a tiempo parcial. Era el 4 de octubre de l982, al mediodía, y Frank Rosenthal, un avispado y desenvuelto apostador profesional, abandonaba el Tony Roma s de East Sahara Avenue, donde había comido con unos amigos, y se encaminaba a su coche para llevar a sus dos críos unas chuletas recién hechas. Nunca fue capaz de recordar si llegó a poner en marcha el motor que reventó apenas se hubo acomodado al volante. A aquel Cadillac Eldorado se le había añadido una plancha de acero bajo el asiento para darle estabilidad. Esa visita de la muerte fue tan parcial como para que el superviviente reconsiderara el poder de quienes le querían muerto, y decidiera abandonar Las Vegas para instalarse en Miami Beach. Una decisión que pospuso la siguiente visita de la Parca hasta el pasado 13 de octubre en que Frank Rosen- La mafia no se distingue por su cortesía a la hora de explicar sus decisiones y nombramientos, de modo que Rosenthal hubo de poner en claro personalmente las cosas al dueño de Argent, un tal Allen Glick. El Zurdo llegó un buen día- -le contó Glick al autor de Casino- -y me dijo: Es interesante para tu salud que sepas que ahora mando yo. Y si se te pone difícil entenderlo, más difícil se te va a poner salir vivo de aquí Él era así. Y con la misma desenvoltura se casó con una profesional del casino, Geri McGee, antigua amiga de Robert Redford. Scorsese la puso en la piel de Sharon Stone, y en las manos del guardaespaldas de Rosenthal, Tony Spilotro (llamado El Hormiga) interpretado por Joe Pesci. La doble traición no le descompuso un pelo de su esforzado tupé al Zurdo. La dama padecía un colapso nervioso pocos días después de la explosión del coche. Nunca tuvo una opción para poder acabar una más larga vida en Florida. Descortesía de la mafia Scorsese contó su historia Martin Scorsese no tuvo que inventarse nada al relatar en su película Casino la historia de Rosenthal, encarnado por Robert de Niro (a la izquierda) y de su mujer, Geri McGee, a quien dio vida una estupenda Sharon Stone