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26 10 08 ACTUALIDAD Coma El despertar más difícil (Viene de la página anterior) gaban con él al mus recuerda su madre, Josefina. Sus cosas, sus fotos, su música también empezaron a formar parte del decorado del Hospital La Paz. Puede que no sea posible recuperar el cien por cien de las capacidades, pero la rehabilitación desde el primer día es la única oportunidad de estos enfermos. Durante 49 días, Álvaro no movió ni una pestaña, ni un solo dedo. Los médicos no veían un hilo de esperanza Y un día apretó la mano de su madre. Los médicos me decían que eran movimientos reflejos. Yo no les creía. ¿Cómo podían decir que eran movimientos involuntarios si me agarraba la mano con más fuerza cuando me iba? Después, llegó la primera sonrisa. Alguien contó un chiste ¡y él hizo una mueca! aunque no pudiera hablar yo sabía que él nos entendía Al final despertó, pero no de un plumazo. La televisión nos tiene engañados y nos miente con sus recuperaciones milagro La gente no despierta de un coma como si fuera una siesta cuenta Álvaro en su blog (www. itochi. blogspot. com) Internet se ha convertido en uno de sus refugios, su ventana al mundo. Tras el accidente habla y camina con mucha dificultad. Su intelecto está igual o quizá mejor que antes del accidente. Le cuesta mucho hablar, fijar la vista y mantener a raya sus manos. Ha perdido el control de sus movimientos. El traumatismo en la cabeza le ha dejado una lesión irreversible en su cerebelo, el centro nervioso que se ocupa de la coordinación de los movimientos y el equilibrio, lo que multiplica las posibilidades de que me tomen por bobo... La televisión y el cine nos tienen engañados con sus recuperaciones milagro Nadie supera un coma como si se despertara de una siesta El coma es una página en blanco. Nadie recuerda nada de ese periodo. No hay experiencias extrasensoriales, ni luz al final del túnel, ni sueños reveladores Ahora es más sencillo leer lo que cuenta que escucharle. Si la primera satisfacción de su familia fue ver sus reacciones, el primer mazazo llegó el día que le levantaron de la cama y le sentaron en un sillón, cuenta Josefina. Era como un guiñapo, un muñeco desmadejado que no podía sostener la cabeza. Nunca pensé que moriría porque Álvaro es muy fuerte. Aunque en ese momento fui consciente de cómo podían ser las secuelas La mayoría de las personas que han permanecido en ese letargo por un daño cerebral necesitan aprender a hablar, a caminar, a ir al baño... Puestos a derribar otros mitos, tampoco se producen experiencias extrasensoriales. Ni luz al final del túnel, ni imágenes, ni sueños. Esa pérdida de conscienca es un lapso de tiempo en el que el enfermo no se acuerda de nada. Ha borrado de su memoria el momento que estuvo inconsciente. Para Álvaro, la laguna se remonta seis meses antes del golpe. Los 45 días que estuvo sin consciencia también son una página en blanco para Beatriz. Los recuer- Álvaro de Andrés Tenía 22 años cuando su coche se empotró contra un camión. Al conductor no le pasó nada, pero él pasó siete semanas sin mover una pestaña. Su madre estaba convencida de que era consciente de todo lo que ocurría a su alrededor. Para él esa etapa es una página en blanco. Al despertar siguió la pesadilla. Su intelecto permanece intacto, encerrado en un cuerpo que es incapaz de mantenerse en equilibrio ni poner en su boca todo lo que tiene que contar. Con su entereza y esfuerzo está recuperando parte de lo perdido Tres años después del accidente, Álvaro sigue realizando ejercicios con su logopeda para superar las dificultades que la lesión le dejó en el habla