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19 10 08 ASÍ LO CONTÓ ABC 20 DE OCTUBRE DE 1968 Cinco años después de la muerte de John F. Kennedy, Jacqueline contrajo matrimonio con el armador griego Aristóteles Onassis, quien poco antes había roto su relación con María Callas. Así contó ABC los pormenores del enlace que conmocionó a la sociedad americana Una boda en papel cuché uando en este momento de grandes expectaciones en la malhadada guerra de Vietnam- -la Casa Blanca espera mañana, sábado, importantes noticias- un diario de la tradición del New York Times dedica una sola columna de su página frontal a los acontecimientos vietnamitas y cuatro a la boda de la viuda Jacqueline Kennedy, de treinta y nueve años, con el divorciado de sesenta y dos Ari Onassis, algo pasa en la actualidad norteamericana. Un corresponsal de Prensa en Washington ha de tenerlo necesariamente en cuenta al redactar hoy su despacho. Cuando en el año de 1922, las tropas turcas arrebataron a los griegos la ciudad de Esmirna y mataron a más de un millar de ciudada- C nos, el vicecónsul norteamericano en la ciudad asaltada salvó de la muerte a un próspero tabaquero griego y a su hijo. Salvó, además, una leyenda; el hijo, llamado Aristóteles Sócrates Onassis, el mismo que, según acaba de anunciarse, se casará el próximo domingo con Jackie Kennedy en la isla de Scorpios, en el mar Jónico, azul y tibio; el que dice que mi vocación es ser rico y que el país que prefiere es aquel donde los impuestos sean más bajos el multimillonario de las eternas gafas negras y las armadas petroleras; el viejo amante de diez años de María Callas, el que solventó con siete millones de dólares en 1954 la demanda planteada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusándole de fraude en relación con la compra de buques norteamericanos después de la Segunda Guerra Mundial. Aquí estoy. ¿Cuál es el precio del rescate? preguntó Onassis a los jueces, flanqueado por siete de los mejores abogados que Norteamérica podía proporcionarle en aquella delicada ocasión. ¿Qué va a decir ahora la nación que ha seguido en esos largos cinco años inciertos los movimientos de Jackie Kennedy, viuda del joven presidente de la esperanza, cuando la