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19 10 08 FIRMAS A Ana Palacio no le hacemos ni caso, pero ha sido llamada por Sarkozy para que forme parte de su equipo de pensadores SIGEFREDO PUNTO Y SEGUIDO De mejores y de peor POR PILAR CERNUDA i dos líneas para Garzón. Nada le gustaría más al juez del ego subido. Allá él con su conciencia. Y que el Consejo actúe en consecuencia. Estaba Ana Palacio en la recepción del Palacio Real, donde no se prodigaron muchos ex, el puente hizo estragos. La ex ministra de Exteriores fue requerida hace meses por Sarkozy para formar parte de su equipo de think tank es público que ocupó un cargo de relevancia en el Banco Mundial y ahora es vicepresidenta de una de las empresas de investigación nuclear más importantes del mundo. Con casas abiertas en Bruselas, Washington y Madrid, recibe a muchos de los hombres y mujeres más influyentes del N mundo. Pues aquí, ni caso. Somos así en esta España nuestra, potenciamos a quienes no tienen media bofetada política ni profesional- -algunas ministras son como para salir corriendo- -y ninguneamos a quienes merecerían estar en puestos de responsabilidad. Ana no es la única mujer importante que a nadie en España parece importarle. Hay excepciones, claro, pero no nos empeñamos en elegir a los mejores; a veces, lo de menos es que sean peores, lo que buscamos es el servilismo, que ante la menor sugerencia se pongan en primer tiempo de saludo. Zapatero pretende hacer creer que en Bruselas se mueve como importante dirigente europeo, como si fuera uno de los presidentes que mueve los hilos de la Unión Europea. Pena que la realidad sea tozu- da, en este caso ni siquiera la insistencia en lanzar el mismo mensaje logra calar en la opinión pública, a nadie se le escapa que en la capital europea por excelencia pinta más bien poco. Resulta curiosa la capacidad del presidente del Gobierno para soltar lo primero que se le pasa por la cabeza sin dar la menor importancia a que sea cierto o falso, y le es igual soltarlo en privado que en sede parlamentaria. El otro día, sin que le temblara el pulso ni se le quebrara la voz, dijo en el Senado, en una réplica a Pío García Escudero, que ningún analista, ni nadie, había previsto la crisis económica cuando estábamos en campaña electoral. La capacidad de desfachatez de algunos políticos no tiene límite, y la de Zapatero se las trae, y es penoso expresarse así sobre todo un presidente del Gobierno. Menos mal que la gente sabe qué ocurre en este país desde hace meses, con docenas de analistas, banqueros, financieros, periodistas y políticos de todo signo advirtiendo que venían muy mal dadas económicamente hablando y que había que tomar medidas para evitar el hundimiento de empresas grandes, medianas y pequeñas y evitar que se disparase el paro. Sin ir más lejos, en el debate sobre el estado de la nación de hace un año, Mariano Rajoy ya dijo que la crisis económica estaba a la vuelta de la esquina. ¿A quién quiere engañar Zapatero con esas declaraciones sobre el silencio de los analistas respecto a la crisis? Pues eso, desfachatez. Como querer presentarse ante los españoles como influyente líder europeo que aconsejó a Sarkozy que convocara a los presidentes de los países de la eurozona. Señor, señor. Estaban convocados de antes, como bien dijo su amigo Berlusconi. Otro que tal baila: obligó a su ministro de Interior que se desmintiera a sí mismo cuando dijo que los gitanos rumanos expulsados de Italia se dirigían en su mayor parte a España. Hubo desmentido, claro, cualquiera se enfrenta al cavaliere Pero no sirve de nada: los conductores españoles que se trasladan de norte a sur de la Península cuentan y no paran sobre la cantidad de caravanas de rumanos que encuentran en las áreas de servicio... caravanas que vienen de Italia. En fin. Así y todo es evidente que Zapatero saca más pecho desde su entrevista con Rajoy; pero también Rajoy está satisfecho del resultado de la entrevista en Moncloa. Quería control sobre los 25 billones de pesetas y lo ha conseguido. Y quería que se implicara el Banco de España, que es la instancia con mayor capacidad supervisora, y se implica el Banco de España. Montoro dice maravillas de los funcionarios de esa entidad, se fía de ellos. La postura del presidente del PP echa por tierra la imagen de Rajoy que intenta transmitir Pepe Blanco, la de dirigente incapaz de arrimar el hombro ante una crisis monumental. Lo de monumental lo dice la abajo firmante, no el vicesecretario general del PSOE.