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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Una joven madre pasa junto a uno de los varios murales que ensalzan la violencia en Belfast naba la violencia, y cuyos respectivos bordillos se pintaban de rojo, banco y azul o naranja, blanco y verde. Los pósters amenazaban a los soplones o advertían del peligro de entablar despreocupadas conversaciones en los pubs con quien podría ser un agente secreto británico. En las zonas rurales de South Armagh o Tyrone había señales de tráfico del IRA provisional que advertían Francotirador trabajando especialmente después de que la organización adquiriera unos cuantos rifles de precisión Barret con calibre 50, que tienen el mismo efecto sobre el cuerpo humano a un kilómetro y medio que un revólver Magnum disparado a unos pocos metros. Los murales, o como son conocidos localmente, muriels, eran una forma de arte popular protestante en el este de Belfast que comenzó a verse por primera vez en esas áreas en 1908. Invariablemente conmemoraban la victoria del rey Guillermo en el Boyne. No fue hasta la década de los ochenta y las huelgas de hambre en Maze cuando los republicanos decidieron pintar agresivametne de verde las paredes de sus guetos, mientras la tricolor irlandesa aparecía por todas partes. Muchas de estas imágenes honraban a míticas figuras celtas, o intimidaban y tranquilizaban a la población con gigantescos pistoleros enmascarados blandiendo Armalites y AK- 47 mientras las ancianitas se dedicaban a hacer sus compras en la sombra. El problema aquí consistía en que las ancianitas tendían a idolatrar a los asesinos que había entre ellos como simpáticos muchachitos que se habían descarriado un poco en la vida. Placas conmemorativas marcaban las muertes de voluntarios y mártires. Cada lado de la brecha sectaria sacaba provecho económico de la violencia política mediante las tiendas de souvenirs, vendiendo un amplio abanico de productos kitsch, desde tazas conmemorativas a imanes de frigorífico- Proud to be a Prod Orgulloso de ser protestante -y paños de cocina así como cintas de casete (y más tarde CD) de música lealista o republicana. Hay tours en autobús para cualquiera al que le produzca demasiado temor recorrer a pie la zona de Falls o Shankill y cruzarse con todas esas personas encantadoras que en un frío día de febrero vagabundean en camiseta y pantalones cortos de lycra con un Spiderman tatuado en sus protuberantes pantorrillas. Cualquier campaña terrorista se basa en atizar regularmente las brasas del odio entre comunida- REUTERS Los fallecimientos de los voluntarios (del IRA) ofrecían una oportunidad perfecta para movilizar un sentido del dolor y el victimismo así como para los llamamientos a la venganza. Las ancianitas tendían a idolatrar a los asesinos que había entre ellos como simpáticos muchachitos que se habían descarriado un poco en la vida des, lo que en el caso del IRA provisional se extiende a la enorme diáspora irlando- americana. Los fallecimientos de los voluntarios- -ya fuera muertos por el ejército o la RUC o por su propia decisión de ponerse en huelga de hambre- -ofrecían una oportunidad perfecta para movilizar un sentido del dolor y el victimismo colectivo así como para los llamamientos a la venganza. Cementerios como el de Milltown, en el distrito de Andersonstown de Belfast, contenían una sección provo con lápidas que recordaban las carreras de dedicados mártires, mientras que a lo largo de Falls Road ha aparecido empotrado un santuario. El día que visité el cementerio, abuelitas de mediana edad estaban explicando historia republicana a los bebés y niños pequeños. Una multitud de simpatizantes republicanos componía el cortejo fúnebre, con la afligida familia y los amigos portando el ataúd adornado con la bandera irlandesa. Si el muerto era lo suficientemente importante, Gerry Adams- -con su guardaespaldas Cleaky Clark- -estaría allí para decir unas pocas palabras antes de marcharse en su negro taxi blindado. Invariablemente tras los ritos religiosos, unos pistoleros enmascarados saldrían de entre la multitud para disparar una salva sobre la tumba, desapareciendo tan rápidamente que era imposible para los servicios de seguridad que les vigilaban hacer nada más que fotografiarles a través de sus teleobjetivos. Lo que los terroristas hacen principalmente es matar y lisiar a la gente, meter una bala dejar tieso y tocar en una jerga local que usa la expresión cavar para referirse a dar una paliza a alguien con barras de hierro y bates de béisbol. El objetivo elegido y el modus operandi son vitales ya que pueden otorgar la estima de la banda y de la comunidad en general. Cualquiera decidido a hacerlo puede disparar a alguien al azar en la calle desde un coche en marcha. Atacar por sorpresa a Gerry Adams mientras abandonaba el juzgado de asuntos menores de Belfast en 1984 trajo dos décadas de prestigio al tirador que alcanzó a Adams cuatro veces, a pesar incluso de que éste vive, como lo podía hacer el arrojar una granada con un lanzaproyectiles a una comisaría de policía o un bar lealista. Gente como Lenny Murphy o Perro loco lo hacían con deleite e ingenio. Adair solía ponerse a farfullar tras una expedición, de manera incoherente a causa de la excitación, y después de forma sistemática mojaba la cama cuando, tras celebrarlo de fiesta durante días, se reunía con la mujer con la que vivía (también conocida como Perra loca madre de Cachorro loco o una de las muchas novias que se mostraban receptivas a sus rudos encantos.