Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
19 10 08 EL LIBRO BIBLIOTECA NUEVA Subcultura y terror en el Ulster Michael Burleigh traza en este libro una historia del terrorismo y un estudio del mismo en cuanto profesión cultura y modo de vida y muerte que ha arraigado en diversos tipos de sociedad en estos dos últimos siglos. En el pasaje que reproducimos se describe la peculiar cultura callejera en la que se desenvolvió la violencia del IRA y de los unionistas en Irlanda del Norte xistía cierta apariencia que acompañaba al hecho de ser un terrorista urbano. Los lealistas eran a menudo como los matones proletarios de cualquier ciudad británica, con sus barrigas cerveceras, pelo rapado y tatuajes. No eran gente sofisticada; su idea de una comida exótica consistía en añadir salsa curry a una bolsa de patatas fritas, y como muy lejos se aventuraban hasta Tenerife para pasar sus primeras vacaciones en el extranjero. Los peores de entre ellos, como Johnny Perro loco que en realidad se apuntó tarde al asunto de disparar a la gente, intentaban sobreponerse a su menuda estatura- -era conocido como El hombrecito antes de convertirse en Perro loco -desarrollando su cuerpo con inyecciones de esteroides para caballos en brazos y muslos y sesiones de levantamiento de pesas. Usaba el popular espray doméstico de limpiar muebles Mr Sheen para hacer brillar su cabeza afeitada. Los provos (miembros del IRA) urbanos tendían a preferir los pantalones vaqueros y las chaquetas de cuero, cuando no estaban intentando pasar desapercibidos en una profesión tapadera que requiriera una apariencia convencional de traje y corbata. Alex Reid, el sacerdote redentorista que tuvo un papel fundamental en conducir a Adams al proceso de paz, renunció a su sotana negra en favor de una chaqueta de cuero negro y unos vaqueros con la intención de encajar con sus interlocutores. Los Slabs de South Armagh tenían el mismo aspecto que todos los granjeros de cualquier lugar del Reino Unido, con sus camisas de cuadros, botas de agua, chaquetas enceradas y gorras. Ponían en práctica además una astucia propia del campesinado, anulando las operaciones a la menor sospecha de que algo podría ir mal, lo que les hacía más difíciles de detectar que la más volátil variedad de los lealistas urbanos, cuyas bocazas, en los pubs, eran como un cartel de neón que decía arréstenme Las unidades del IRA provisional en South Armagh eran famosas por lo difíciles que resultaban de combatir ya que tenían la ventaja de conocer cada E Título: Sangre y Rabia. Una historia cultural del Terrorismo Autor: Michael Burleigh Editorial: Taurus Páginas: 736 Precio: 24 Euros curva del camino, matorral o alcantarilla. Aunque muchos lealistas y terroristas republicanos actuaban en arrebatos avivados por el alcohol, es importante recordar que el antiguo líder del IRA provisional y actual viceprimer ministro Martin McGuinness no fuma ni bebe y practica la pesca con mosca en su tiempo libre. Su colega Gerry Kelly, que pasó un largo periodo en la cárcel por colocar bombas en el Old Bailey y Scotland Yard en la década de 1970, posee las serias y austeras maneras de un sacerdote jesuita. Lo mismo se puede decir de Billy King Rat Wright, líder de la Fuerza de Voluntarios Lealistas (Loyalist Volunteer Force o LVF) también un no fumador abstemio cuyas marcadas creencias evangélicas se traducían en que, a diferencia de muchos de sus camaradas lealistas, raramente decía tacos. Parece que donde muchos lealistas se sentían más a gusto era en Escocia, donde acudían a apoyar a los Glasgow Rangers- -la antítesis protestante del Celtic, el equipo católico de la ciudad- De hecho, les hubiera gustado extender la frontera anglo- escocesa hacia el oeste. Coquetearon con los neofascistas ingleses, pero dado que existían pocos negros en Irlanda del Norte no encontraban cercano el racismo obsesivo, aunque eso no les impedía perseguir a los chinos locales. Algunos terroristas del IRA provisional eran entusiastas defensores de la cultura gaélica, que consideran autóctona de su isla (su lenguaje está fuertemente basado en una arcaica escritura celta) Una generación más joven se mostraba tan propensa a animar a los equipos de fútbol ingleses y a escuchar a grupos de rock angloirlando- americanos como los Eagles, como a Michael Burleigh Historiador Los lealistas eran a menudo como los matones proletarios de cualquier ciudad británica, con sus barrigas cerveceras, pelo rapado y tatuajes. No eran gente sofisticada Coquetearon con los neofascistas ingleses, pero dado que existían pocos negros en el Ulster no encontraban cercano el racismo, lo que no les impedía perseguir a chinos locales oír a bandas descaradamente provo del tipo de Flying Columns (cuyo nombre, Columnas volantes rememora las primeras formaciones del IRA) Además de las llorosas lamentaciones con apariencia de cantos fúnebres dedicadas a mártires hace tiempo fallecidos como Wolfe Tone o Padraig Pearse, había también una música pop fuertemente politizada para aquellos que la buscaban. Cruzando al otro lado, el grupo C Company, de los UFF de Adair, evolucionó a partir de una banda skinhead de Oi. Tras comenzar como admiradores de Madness- -una banda de ska del norte de Londres de la década de 1980- -pasaron a Skrewdriver- -seguidores del Frente Nacional- -antes de fundar su propio conjunto llamado Offensive Weapon. Adair tocaba el bajo. Los conciertos eran una excusa para esnifar un montón de pegamento y lanzarse encima de la gente hasta que estallaba alguna gran reyerta. Las letras son instructivas: Me gusta romper brazos y piernas Partir columnas y retorcer cuellos Ahora te acuchillaré en la espalda Te patearé los huesos hasta que se rompan Estribillo Malvado, malvado, malvado, malvado (cuatro veces) Saltaré arriba y abajo sobre tu cabeza Te daré patadas hasta que estés muerto Te llenaré el cuerpo de plomo Veré las carreteras volverse rojas Resulta revelador que Adair y sus secuaces se hicieran terroristas en parte para evitar las fuertes palizas que la UDA propinaba periódicamente a criminales, traficantes de drogas y pequeños delincuentes. El propio Adair posteriormente creó un grupo satélite de Tigers Bay, formado por tipos de los bajos fondos locales o hallions, en el argot del lugar, que según señaló un policía habrían disparado a sus propias madres Ahora tenían licencia para ser ellos quienes impartieran justicia por las malas. Más allá de los bares y los shebeens (tabernas clandestinas) republicanos ésta era también una cultura de las calles en las que rei-