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19 10 08 ACTUALIDAD Monumento en el Monumento en el cementerio de cementerio de Alcácer en memoria Alcácer en memoria de las jóvenes de las jóvenes asesinadas asesinadas vas explica una mujer en un corrillo espontáneo formado en una calle de la localidad. Las personas agrupadas asienten con gravedad. Y es que, resaltan, ni Antonio Anglés ni Miguel Ricart eran vecinos de Alcácer (residían en Catarroja, situada a escasos 7 kilómetros) La percepción de que viven en una suerte de nuevo Puerto Hurraco llega, según aseguran, de la mano de los medios de comunicación. El elevado interés por el triple crimen entre la opinión pública convirtió al caso en asunto de primera actualidad en periódicos locales y nacionales, late shows de gran audiencia y programas televisivos realizados ex profeso para abordar el suceso. De ahí se pasó a pseudoinvestigaciones en las que se aseguraba que tras el crimen se escondían personas poderosas que querían ocultar pruebas. Varios expertos -e incluso el desquiciado padre de una de las jóvenes- -llegaron a perjurar que Miguel Ricart era inocente; que había sido utilizado como cabeza de turco. El bombardeo de información intoxicada que acompañó al proceso judicial ha dejado a mucha gente confusa. ¿Al final Ricart fue condenado culpable? se preguntaba Eduardo en el bar de la Sociedad Musical Santa Cecilia, en pleno centro de Alcácer. Claro que sí, la familia de las muchachas ya pidió que se alargara su condena tercia Jaime, quien se mostró sorprendido y satisfecho de la aplicación de la doctrina Parot en el caso de Ricart. Creía que esa medida sólo era para los etarras indica sorprendido otro vecino. La única incógnita que planea entre los vecinos es el paradero de Antonio Anglés, desaparecido desde que la policía estuviera a punto de apresarlo en 1993. Lo que deberían es buscar a Anglés, que todavía está suelto exige una mujer. Ya debe de estar muerto opina otras vecina que se acaba de unir a la conversación. La supervivencia o no de Anglés se asemeja, a pequeña escala, con el misterio sobre el paradero de Osama Bin Laden. Las familias lo han pasado muy mal apunta una mujer en la puerta de su casa. La ausencia de referencias al suceso en el casco urbano es un reflejo del propósito de olvidar presente entre la población. El único recuerdo se puede entrever a través de la herrumbrosa verja de la entrada del cementerio municipal: a un lado, se alza una estatua en memoria de las tres adolescentes; al otro, tres lápidas blancas se distinguen nítidamente del resto de losas oscuras que ocupan los nichos del ala derecha del camposanto. Son las de Miriam, Toñi y Desirée, víctimas de una tragedia que los vecinos quieren, pero no pueden, eliminar de su memoria. Creía que eso era para etarras Alcácer Marcados por la tragedia Que pase toda su vida en la cárcel La localidad valenciana de Alcácer se asocia, a su pesar, con la muerte de tres adolescentes. Sus habitantes, que quieren pasar página al episodio, esperan que Ricart no salga nunca de prisión POR P. A. ORTIZ FOTO ROBER SOLSONA o es fácil cargar sobre las espaldas con tanta tragedia. Alcácer, municipio de 9.000 habitantes situado a 16 kilómetros de Valencia, está marcado desde el fallecimiento de Miriam, Toñi y Desirée, sus tres vecinas tristemente más conocidas. El desaforado interés que causó en el país el secuestro, violación y asesinato de las tres adolescentes pesa mucho sobre la conciencia de una población cansada, harta, de la asociación que se hace entre la localidad y el triple crimen. Pero no es fácil pasar página. Y menos cuando surgen a la luz nuevas informaciones como la posibilidad de que Miguel Ricart prolongue su estancia en la cárcel de Zuera (Zaragoza) durante quince años más. Debería de pasar el resto de su vida entre rejas La afirmación, repetida por la gran mayoría de los vecinos consultados, se pue- N de hacer extensible al sentimiento de todo el pueblo. Los crímenes que cometió junto a Antonio Anglés, además de destrozar de por vida a tres familias del municipio, dejó de igual manera una herida oculta en cada habitante de Alcácer, localidad que, pese a su cercanía a la capital, mantiene su carácter de pueblo No se trata de una ciudad dormitorio sin vínculos entre sus residentes. El daño añadido que causó el foco mediático sobre el municipio se puede comprobar con intercambiar unas pocas palabras con sus habitantes, reacios en un principio a hablar sobre el asunto. De aquí sólo salen noticias negati- La supervivencia o no de Antonio Anglés es un debate candente en la población que se asemeja, a pequeña escala, con el misterio sobre el paradero de Osama Bin Laden