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19 10 08 ACTUALIDAD Miguel Ricart, alias el Rubio custodiado por dos policías en el juicio por los crímenes de Alcácer celebrado en la Audiencia de Valencia Miguel Ricart Desde 1993, los nombres de Antonio Anglés y Miguel Ricart son sinónimos de crueldad extrema. Del primero nada se sabe; al segundo se estudia aplicarle la doctrina Parot para que siga en prisión POR PABLO MUÑOZ n la soledad de su celda de la cárcel de Zuera (Zaragoza) Miguel Ricart, el único condenado por el asesinato de Miriam, Toñi y Desirée, comenzaba a saborear la inminencia relativa de su salida de prisión, prevista para 2011. Para esa fecha habría pasado entre rejas 18 años, casi la mitad de su vida, pues entonces tendrá 40. Sin embargo, lo más proba- Retrato del asesino de Miriam, Toñi y Desirée emocional que recibirá el recluso. Y lo más probable es que vuelva a aplicársele el programa de prevención de suicidios, con la asignación de un preso de apoyo. Ese es su futuro previsible, pero ya hoy Miguel Ricart, nacido en Catarroja (Valencia) tiene detrás un amplio historial penitenciario. Su primer contacto con una cárcel se remonta a 1992, cuando fue condenado a dos años y cinco meses por tráfico de drogas. Pronto quedó de nuevo en libertad y el 13 de noviembre de ese mismo año, junto a su amigo Antonio Anglés, secuestró, torturó, violó y asesinó a las niñas de Alcácer. Su detención se produjo en enero del siguiente año, pocas horas después de que se encontraran los cadáveres de las víctimas en el paraje La Romana de E ble es que ahora la Audiencia de Valencia rectifique su criterio de 2006 y le aplique la doctrina Parot En ese caso, su horizonte de libertad se retrasaría hasta 2023, cuando lleve 30 entre rejas, el máximo de cumplimiento. Le esperarían, pues, 15 años más encarcelado, exactamente el mismo tiempo que lleva cumplido. Si esa decisión de la Audiencia finalmente se produce es fácil imaginar el impacto