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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE ce cuatro meses en JPMorgan Chase, pero la crisis se abre ahora ante él como un abismo. Si Wall Street es siempre competitivo, ahora está imposible. Hay veinte veces más gente presentándose al mismo puesto Él ya sufre los efectos de la depresión desde julio, cuando se estrenó en el banco con su título cum laude. Me ofrecieron el departamento de inversión, pero con la crisis me han cambiado a otra sección totalmente distinta. Y tendré que ocuparme de una tarea estúpida durante un año hasta que me incorpore al puesto que me prometieron Mientras espera, intenta llamar a otras puertas. El viernes tuve cinco entrevistas. Ya veremos. Pero creo que los próximos meses van a ser una absoluta pérdida de tiempo Los recién graduados como él tendrán que conformarse este año con un sueldo anual de 52.000 euros (antes de impuestos) y una bonificación- -si llega- -de no más de 22.000, cuando en 2006 cobraban entre 112.000 y 75.000 euros anuales (antes de impuestos) más una bonificación de 67.000. Son salarios para recién licenciados, porque un sueldo medio en Wall Street rondaba hasta ahora los 254.000 euros anuales. Un tren de vida que muchos temen que no volverá. Estoy muy preocupado... No nos recuperaremos hasta dentro de dos años, y ya no volverá a ser como antes Jamás imaginó que sus comienzos en las finanzas serían tan tormentosos. En la universidad nos llenan la cabeza con cifras millonarias y salimos con un objetivo: ganar mucho dinero El camino habitual es pasar dos años en un banco de inversión donde ganar experiencia- el mejor master gratis que puedes tener; allí lo aprendes todo sobre el mercado para después pasar a un hedge fund (fondo de alto riesgo) y más tarde a una empresa más pequeña como analista. Pero con la crisis hay demasiada gente buscando empleo. Van a despedir a muchos traders e investment bankers (intermediarios) porque ellos hacen dinero con la compra y venta. Y ahora nadie compra. No hay liquidez Algunos sueñan que tal vez sea éste el principio del fin del tan frenético como dispendioso estilo de vida de los ejecutivos de las altas finanzas. El plan de rescate financiero aprobado por el Congreso norteamericano, por ejemplo, propone limitar los llamados golden parachutes (millonarias compensaciones por despido) y el sueldo de los cinco cargos mejor pagados en cada una de las nueve firmas que recibirán la inversión pública (juntas pagaron 216 millones de euros a sus consejeros delegados en 2007) Eso sí, se mantienen las retribuciones en especie: coches de empresa, aviones privados o apartamentos de lujo para los jefazos, así como bonificaciones y opciones sobre acciones. Por ejemplo, Lloyd Blankfein, de Goldman Sachs (el banco que dirigía Paulson antes de llegar al Tesoro) se embolsó el año pasado la fastuosa cantidad de 52,4 millones de euros, la mayor parte en retribuciones en especie. Así que los grandes tiburones de Wall Street sufrirán, sí, pero tampoco tanto. El futuro de esas retribuciones extra son también causa de gran incertidumbre en la City de Londres, donde casi tanto temor a la quiebra de la empresa lo hay al desplome de las bonificaciones. El año pasado se concedieron aquí más de 17.000 millones de euros de tales complementos del sueldo que suelen anunciarse hacia Navidad y se reparten en enero y febrero. Será entonces cuando la gente de la City se dé verdadera cuenta de cómo la crisis le está afectando a su vida: es el momento de saber el presupuesto con el que cuentas y examinar si con lo que cobras puedes mantener el estilo de vida que llevas apunta Luis Risco, que lleva diez años en Londres trabajando en un banco europeo. El miedo al despido es tan tangible, que muchos han empezado a incluir una cláusula especial en el contrato de alquiler del piso en el que viven. Paula Santa Olaya cuenta que en la última renovación, realizada en plena crisis, ella y su marido, Jaime Falcones, han añadido un punto que estipula que si él pierde el puesto de trabajo tendrán derecho a romper el contrato de forma inmediata. Sin trabajar de momento fuera de casa- -y con el propósito de realizar un MBA (master en administración de negocios) en la London Business School- -a Paula le corresponde preparar en el domicilio cenas con amigos que antes se habrían celebrado en un restaurante. Su percepción es que son sobre todo las mujeres que no trabajan fuera las que más están recortando los gastos por su mejor precepción de la dañada economía doméstica. Mientras unos restringen gastos, no renovando para el próximo año el carné del club de tenis o del club de golf, otros se apuntan a sociedades de lo más curiosas con el fin de encontrar algún tipo de evasión del continuo quebradero de cabeza. Javier Gazulla, que ha pasado por varios em (Pasa a la página siguiente) Cambiar el estilo de vida Un chiste que circula por la City dice: ¿En qué se diferencia un banquero de inversión y una pizza gigante? Pues en que la pizza puede alimentar a una familia de cuatro Cuando cerró Lehman Brothers hubo fiestas a las que acudieron ejecutivos con sus bártulos de oficina. Algunos se gastaron 700 euros en champán. Una forma de liberar el estrés Monumento funerario en memoria del boom económico de la CityREUTERS