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26- 27 D 7 LOS DOMINGOS DE perimetrales estaban hundidos, así como el refectorio, cubiertos de escombros y malezas, habiéndose desarrollado entre las ruinas gran número de árboles, cuya altura oscilaba entre los diez y los doce metros... En la iglesia, las dos bóvedas del coro estaban arruinadas, los muros, abiertos y desplomados, amenazaban derrumbarse, y la cimentación de los contrafuertes socavados por corrientes de agua, al estar cegadas y hundidas las conducciones correspondientes. El tramo junto al coro con los nervios diagonales y formeros deformados, con grave peligro de hundimiento. En el resto de las bóvedas faltaban algunas dovelas y claves desprendidas. La escalera del presbiterio... estaba deformada y partida al estar montada sobre relleno de tierra... (Testimonio recogido en el libro Yuste. 1983 realizado por la Asociación de Caballeros de Yuste para conmemorar su XXV Aniversario) También el propio González- Valcárcel narra cómo comenzó y siguió la restauración urgente: Se seleccionaban los elementos que iban apareciendo entre los escombros, fustes, capiteles, escudos, antepechos, fuentes y dovelas de las arquerías, teniendo a veces que rescatar algunas de ellas de entre las raíces de los corpulentos árboles que las aprisionaban, algunos de ellos con más de cien años. También se rescataron algunas otras que se habían utilizado en edifi- Pistas Monasterio de Yuste. Cuacos de Yuste (Cáceres) 927 17 21 97 30. Horario: De martes a viernes, de 10.30 a 13.30 y de 15.00 a 17.15. Lunes, cerrado. Precio: 2,50 euros. Dormir. A apenas un kilómetro del monasterio se encuentra el hotel rural Abadía de Yuste. Información: www. abadiadeyuste. com 92 717 22 41 y 92 717 23 50. Guía de alojamientos, restaurantes y fiestas, en la web de la Asociación de Turismo de La Vera: www. aturive. com 927172071. Alrededores. En la comarca hay cinco pueblo declarados conjunto artístico: Pasarón de la Vera, Garganta la Olla, Cuacos de Yuste, Valverde de la Vera y Villanueva de la Vera Restauración integral cios de Cuacos y otras poblaciones, al haber servido durante años el Monasterio de cantera... González- Vacárcel logro una total reconstrucción de aquellas venerables ruinas, que hemos llamado restauración integral El Claustro del Noviciado, la fuente central, la conducción de aguas que realizó Juanelo Turriano, el Claustro Plateresco, el Refectorio, la Iglesia, el Palacio, todo fue recibiendo un ser nuevo, pero fiel, de la mano de González- Valcárcel, que en todo actuó según las llamadas Cartas de Restauro que regían entonces internacionalmente para este tipo de obras. Y es así como el Monasterio y Palacio de Yuste se ha podido ver y visitar durante más de 40 años. En el año 2000 realizó una cierta intervención la entidad Hispania Nostra con fondos europeos y de la Central Nuclear de Almaraz, así como de la Caja de Madrid. Actualmente Yuste ha entrado en la órbita de Patrimonio Nacional, que tiene previstas importantes mejoras. Por nuestra iniciativa, después de 17 años (1980- 1996) de presidencia de la Real Asociación de Caballeros de Yuste, el 16 de mayo pasado pudimos pronunciar en el mismo Yuste una conferencia- homenaje a José Manuel González- Valcárcel, el restaurador integral del Imperial Monasterio de Yuste. En aquella ocasión propusimos, además, la creación de dos nuevos sillones de Académicos, con los nombres de González- Valcárcel y del historiador Vicente de Cadenas, el primero por los méritos innegables del insigne arquitecto, sin el cual no existiría el Yuste actual revivido, y el segundo por sus numerosas obras escritas sobre el emperador Carlos V y espe, cialmente por haber donado a su muerte al monasterio su fabulosa biblioteca de 18.000 volúmenes de temas carolinos. carecía de todo. Pero como diría el 25 de octubre de 1958 el ministro de Educación Nacional, Jesús Rubio: Nuestra generación no ha consentido el aniquilamiento de Yuste Para empezar, no había ni camino de acceso, por lo que para recuperar las grandes piedras y trozos de columnas, arcos, dovelas... que andaban desperdigados por la zona e incluso por pueblos de alrededor, hubo que subirlos a lomos de caballerías. Porque los lugareños, al ver aquel abandono, habían levantado sus casas y edificaciones con aquellos restos venerables que, para ellos, sólo eran materiales de construcción de una estupenda y gratuita cantera. El joven arquitecto tuvo incluso que negociar con los dueños de las casas el arreglo de las mismas para llevarse esas piezas. En palabras del propio González- Valcárcel: La planta baja estaba utilizada, en las zonas no hundidas, como corral y cochiqueras... Los claustros, arruinados en su mayoría, tenían ocultas las crujías entre ambos por escombros y tierras hasta una altura de seis metros, en los que habían crecido árboles de gran altura... La mayoría de los muros DOS TESTIMONIOS EN TIEMPOS DE DESOLACIÓN UNAMUNO: LAS RUINAS PERECERÁN Melancólico espectáculo el del claustro del Monasterio. Las desnudas piedras se calientan al sol; yacen por los suelos, entre maleza e hierbajos, los sillares que abrigaron las siestas y las meditaciones de los jerónimos: columnas truncadas se proyectan sobre el verdor del monte y el azul del cielo, y piensa uno, modificando la sentencia del clásico, que hasta las ruinas perecerán: Etiam ruinae peribunt (Escrito en marzo de 1910. Salamanca) PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN: ¡TODO SAQUEADO! De mi visita a las ruinas de los claustros de Yuste guardo recuerdos indelebles. La Naturaleza se ha encargado de hermosear aquel teatro de desolación. Los trozos de columnas y las piedras de arcos, que yacen sobre el suelo de los que fueron patios y crujías vense vestidos de lujosa hierba. El agua, ya sin destino, de las antiguas fuentes suena bajo de los escombros, como enterrado vivo que se queja en demanda de socorro, o como recordando y llamando a los antiguos frailes para que reedifiquen aquel edificio monumental. Y por todas partes, entre la hiedra y el musgo, o entre las flores silvestres y altas matas con que adornaba mayo aquellos montones de labrados mármoles, veíamos los escudos de armas de la casa de Oropesa, esculpidos en las piedras que sirvieron de claves o de capiteles a las arcadas hoy derruídas. Las cuatro paredes del refectorio siguen de pie, pero el techo, que se hundió de resultas del incendio... El Convento de Novicios subsiste, aunque en muy mal estado... Nosotros penetramos en algunas celdas. Reinaba en ellas la misma muda soledad que en las del Palacio de Carlos V... Aquello era más melancólico que las ruinas del otro convento hacinadas entre la hierba. Una celda habitable y deshabitada representa algo más funesto que la destrucción. Los pedazos de mármol que acabábamos de ver parecían tumbas cerradas; las celdas del Noviciado eran como lechos mortuorios o ataúdes vacíos de donde acababan de sacar los cadáveres. ¡Sí, todo vacío! ¡Todo expoliado! ¡Todo saqueado! Tal parecía aquella mañana a nuestros ojos cuanto contemplábamos, cuanto recordábamos, cuanto acudía a nuestra imaginación... Rescate de piezas Las tropas napoleónicas quemaron el monasterio- palacio. Y las leyes desamortizadoras y la posterior incuria consumaron la catástrofe