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12 10 08 ACTUALIDAD Cornadas POR ROSARIO PÉREZ Dolor mortal y grana Su capacidad de resistencia a la herida y su recuperación en tiempo récord ofrecen imágenes heroicas en los ruedos. No hay nadie comparable al torero, con una gran riqueza emocional humana afirma un psiquiatra erradas a sangre y fuego sobre la piel de toro, las gestas de los toreros se extienden de Francia a España cual cantares de Roldán y Mío Cid. El espada es un animal literario que quiebra las cadenas de la ficción: prisionero de una pasión, arriesga su vida hasta límites insospechados. Su carne es mortal y grana, pero la búsqueda de la gloria a cualquier precio lo convierte en un ser capaz de superar el dolor de la cornada en tiempo récord. Miguel Ángel Perera romanceó la última epopeya en su encerrona del 3 de octubre en la Feria de Otoño. El segundo morlaco reventó la bolsa escrotal del extremeño en la hora final. Pasó a la enfermería para coser la herida y, una vez intervenido, salió de nuevo a la arena. No le importó la evisceración del testículo ni el enorme dolor de una herida así en palabras del cirujano jefe de Las Ventas, Máximo García- Padrós. Las sabias manos de este ángel de la guarda tuvieron de nuevo que operarlo. Otra cornada, ésta de máxima gravedad, pasó a ras de la femoral y la safena en el arranque de faena al quinto. La sangre brotó y las cuadrillas le hicieron un torniquete que a punto estuvo de causar un trombo y una desgracia mayor. El público asistía asustado y emocionado al desenlace; Perera, con las carnes rotas, aguantó hasta rematar la obra ante el asombro general. Lo que más me dolió fue no poder matar al sexto y no salir a hombros confesó el propio matador a ABC en la clínica Virgen del Mar, donde el pasado jueves sufrió un empeoramiento y fue intervenido por tercera vez. Aquella raza y vergüenza torera traspasa las fronteras de la ciencia. El psiquiatra José Luis Carrasco, autor de una tesis sobre la personalidad del torero, lo argumenta así: Es una especie de comunión con el toro y con el público. El trance emocional es tan fuerte que no se les pasa ni por un momento la idea de retirarse a la enfermería. Es algo parecido a Aquiles en la obra de Troya: la gloria está por encima de la muerte. Es una imagen sobrehumana ¿Cómo se sobreponen al dolor? Las cornadas les duelen, pero tienen una anestesia sensorial por esa emoción y su mente no procesa ningún estímulo negativo; cualquier advertencia del riesgo que corren frente al toro les da igual El doctor del Hospital Clínico de Madrid afirma que no hay nadie comparable al torero, con una gran riqueza emocional humana El que diga que es una carnicería no entiende nada- -subraya- Tampoco son individuos temerarios. Viven momentos de alta religiosidad y trascendencia, un momento específicamente humano. Valoran la vida como un sentimiento intenso, H Anestesia sensorial El pitón se hunde en la taleguilla de Miguel Ángel Perera, que sufrió dos cornadas en su épica encerrona del 3 de octubre en Madrid EFE