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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE M. HERNÁNDEZ- SANJUÁN WE ARE HERE! FILMS El gobernador general de Guinea, Juan María Bonelli (máximo dirigente entre 1943 y 1949) desembarca en la playa de Bata. Las fotos que ilustran estas páginas, de alto valor histórico, son anteriores a la independencia, cuando se inició un régimen implacable que ha saqueado el país 40 años de saqueo Poco que celebrar en Guinea Puede que no haya colonialismo bueno. Pero España dejó Guinea Ecuatorial hace hoy cuarenta años en unas condiciones que las dictaduras de Francisco Macías, primero, y la de su sobrino Teodoro Obiang, después, no han sino envilecido. Poco que celebrar el día de la independencia TEXTO: ALFONSO ARMADA uarenta años de desolación. Cuarenta años de sufrimiento. Cuarenta años de pillaje. Es fácil, y demasiado triste, resumir en qué han consistido estos cuarenta años desde que el 12 de octubre de 1968 Francisco Macías proclamó la independencia de Guinea Ecuatorial. Sus 36.716 votos frente a los 31.941 que atrajo Edmundo Bosio, de la Unión Bubi, le permitieron a Macías, que se había presentado como defensor del pueblo e hizo campaña anticolonial, aunque durante su estancia en el gobierno autónomo se vanagloriaba de su co- C laboración estrecha con la metrópoli -relata José Luis Cortés López en su Historia contemporánea de África hacerse con todo el poder, aunque nadie imaginaba que este autoproclamado marxista hitleriano iba a iniciar una horrenda dictadura. Da una idea Randall Fegley en su libro Guinea Ecuatorial: una tragedia africana la mejor historia de Guinea, al menos en inglés para John Bennett, uno de los más críticos embajadores que Estados Unidos tuvo en Malabo: Hacia 1978 el método más común de ejecución era aplastar el cráneo con una barra de hie- rro. El condenado debía tumbarse, con la cara mirando al suelo. Su cabeza era golpeada hasta que era convertida en pulpa Entre quienes más disfrutaban de ese espectáculo figuraba el jefe de seguridad del régimen, el teniente coronel Teodoro Obiang, sobrino de Macías, que en el golpe de libertad en agosto de 1979, le derrocó. La ejecución de su tío abrió las puertas a una nueva dictadura, menos sanguinaria, pero no menos despiadada, que todavía se mantiene, ahora bañada por el hallazgo de ingentes yacimientos de oro negro que no han hecho sino reforzar a Obiang, su familia y su camarilla, en detrimento de un país poblado por medio millón de habitantes cuyas cotas de alfabetización, acceso a la sanidad y nivel de vida son hoy peores que hace cuarenta años, bajo el sistema colonial. ¿Qué legado dejó España en su única colonia en África negra? ¿Cómo resumir estos cuarenta años de independencia? Guinea podía haber sido el foco de difusión del español en África dice Gerardo González Calvo, ex redactor jefe de la revista Mundo Negro España se amilanó con Macías y se acobardó con Obiang, que se echó primero en los brazos de Francia y después, ahora, de Estados Unidos, que ha tenido siempre un buen olfato para el petróleo. La política exterior española con Guinea Ecuatorial ha sido nefasta. Ni aposta. Los tejemanejes con Severo Moto han sido de sainete malo. ¡Qué paradoja! España con la dictadura le dio a Guinea Ecuatorial un régimen democrático y con la democracia ha apuntalado su política opresora. Lo que me sorprende es que el pueblo ecuatoguineano, vapuleado, humillado, desangrado, siga mirando a España como su tabla de salvación. Dice mucho en su favor, pero a España la deja como a una madrastra muy perversa, además de fatua Para John Bennett, los ciuda (Pasa a la página siguiente)