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5 10 08 FIRMAS La actitud de los jueces ante Elena Beloki provoca una incomodidad inconmensurable CHEMA BARROSO PUNTO Y SEGUIDO Qué país... POR PILAR CERNUDA E s lo primero que te cuentan los funcionarios cuando visitas una prisión: muchas mujeres hacen todo lo posible para quedarse embarazadas, porque eso les permite vivir en una parte privilegiada de la cárcel, aquella en la que conviven las presas con sus hijos hasta la edad de tres años. Puertas abiertas en las celdas, colores vivos, risas y lloros de niños, ruidos de juegos, estancia frecuente en los patios, mejor comida ni color con cumplir prisión en una celda convencional. Es evidente que muchas presas tienen hijos porque quieren tener hijos, pero son frecuentes los embarazos buscados por razones egoístas. ¿Les suena esta historia? Segu- ro que sí, y desde luego es lo primero que han pensado quienes tienen experiencia en esta clase de asuntos. La actitud del juez o los jueces ante Elena Beloki provoca una incomodidad inconmensurable, sobre todo teniendo en cuenta que una mujer de cuarenta y muchos años tiene dificultades para quedarse embarazada y, por tanto, en el intento de que sea positiva la inseminación in vitro, pueden pasar varios meses. Meses que Beloki pasará en la calle. Ya no se trata sólo de que el fiscal no ve nada claro el asunto, y de que las víctimas han expresado públicamente su protesta por muchas y todas ellas lógicas razones; es que cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta de que Beloki y su pareja Olano- -ahora también en prisión- -pretenden un trato de privilegio para la etarra que, aunque sin delitos directos de sangre, ha sido un puntal de la banda en los tiempos en los que los delitos de sangre se producían con demasiada y trágica frecuencia... País. A menudo encontramos razones sobradas para que nos guste poco este país. O más bien para que nos gusten poco algunas de las cosas que suceden en este país. Desde luego, lo que ocurre en torno a Beloki es una de ellas. Otra, la chuminada de los bautizos civiles, que hay que ser ridículo para apuntarse a esa idiotez. Hay demasiados bobos de solemnidad sueltos por el mundo, y desgraciadamente varios de ellos nos han caído por aquí cerca. En cambio, no es una bobada, sino una agresión a la intimidad, que el boletín oficial de la Junta andaluza haya publicado la lista de los padres que se han declarado insumisos ante la asignatura Educación para la Ciudadanía. Esa asignatura tiene razón de ser, ya es hora de que en los colegios se eduque a los críos en valores y en principios. Cosa muy distinta es que en algunos de los textos seleccionados para servir de guía a los profesores y a sus alumnos se confundan esos valores y principios con inyecciones de profunda carga ideológica. Y que no nos venga nadie con lo contrario: primero, que lea los textos, y luego se admite el debate. Porque algunos de esos textos son impecables, necesarios. Pero otros, en cambio, son insoportablemente mentecatos, torpes en su manipulación y de una simpleza que cualquier pedagogo con dos dedos de frente los rechazaría de plano. A no ser que pretenda hacer méritos con quienes ostentan el poder. Pero estábamos con la lista de insumisos publicada en el boletín oficial de la Junta de Andalucía. ¿Es que no tiene nada mejor que hacer la gente que trabaja para el señor Chaves que apuntarse a métodos propios de la Inquisición? Pues anda que no hay asuntos que arreglar en una Andalucía donde, después de décadas de gobierno socialista, el mayor número de asalariados están en la lista del PER. Trabajo en el paro es una frase habitual por esos pagos, y debería llenar de vergüenza a quien no es capaz de crear empleo y se inclina por la opción más sencilla, aunque más gravosa, de subvencionar de por vida a quienes en su gran parte preferirían recibir un sueldo digno por realizar un trabajo digno. Tenemos nuevo Consejo General del Poder Judicial. y aparecen ya algunas vanidades, al decir de quienes se sientan en la mesa que preside Carlos Dívar. Cuentan que Margarita Robles, ex Secretaria de Estado de Interior, pretende pisar demasiado fuerte. Veremos. Aunque si lo hace será porque los demás se dejan.