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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE LA DEPENDENCIA ENERGÉTICA DE ESPAÑA España depende de las importaciones para satisfacer un 85 de su consumo. Pero su creciente diversificación de las fuentes y del transporte le permiten mayor flexibilidad odos somos conscientes de que España depende de las importaciones para satisfacer aproximadamente el 85 por ciento de su consumo energético. Todos sabemos que- -excluidas de la ecuación las energías renovables, la nuclear y el carbón- -España depende de las importaciones para casi la totalidad de su consumo de petróleo y gas. Asimismo, sabemos que las reservas convencionales del petróleo y gas están cada vez más concentradas en un número cada vez menor de países, pero particularmente en los Estados del Gran Creciente (Oriente Medio, Asia Central y Rusia) y, en cierta medida, África del Norte. Una continuada y elevada dependencia de los países consumidores- -España incluida- -del petróleo y gas en sus necesidades energéticas implicará, inevitablemente, un aumento de su dependencia de los recursos energéticos de estos países. Algunos pensarán que esta dependencia externa supone un elevado riesgo para nuestra seguridad energética, ya que a muchos de estos países se les califica como potencialmente inestables o incluso hostiles a los intereses de Occidente. Hay algo de cierto en ello pero, sin embargo, hay matices que no se deben pasar por alto. En primer lugar, casi todos estos países productores dependen en un alto grado (en términos de ingresos públicos, exportaciones totales y PIB) nerable a recortes de suministro) desde Argelia (aproximadamente el 70 del total importado de este país) y Noruega. Este proceso de creciente diversificación de las fuentes y de las modalidades de transporte del gas ha llevado a España a una situación de mucha mayor flexibilidad frente a cualquier interrupción del suministro. Asimismo, su vulnerabilidad en términos de seguridad energética se ha matizado significativamente. Pero hay otras razones para preocuparse menos de la potencial inseguridad de nuestra dependencia externa. Un riesgo mucho mayor que la dependencia externa es la dependencia de los hidrocarburos en sí (junto con el carbón, que todavía contribuye casi el 14 del mix energético primario de España) Los riesgos que presenta la amenaza del cambio climático nos deberían preocupar mucho más que los riesgos hipotéticos de la dependencia externa en términos de seguridad energética. Por un lado, la seguridad energética no se puede lograr a un nivel meramente nacional, incluso en el mejor de los casos- -es decir, la plena autosuficiencia- particularmente si nuestros socios europeos no la logran también. Por otro lado, las perspectivas de una colaboración internacional son mucho más positivas en el terreno de la lucha contra el cambio climático (particularmente si Estados Unidos comienza a ejercer su liderazgo en este campo) que en el de la seguridad energética concebida de forma tradicional en términos de dependencia externa (donde los puntos conflictivos son mucho más difíciles de resolver) Por eso, la razón de ser de nuestra política energética debe ser la progresiva independencia de las energías fósiles a medio y largo plazo y la lucha contra el cambio climático, dejando la dependencia externa en un segundo plano como factor motivador de nuestros esfuerzos energéticos. Cambio climático T Paul Isbell Director del Programa de Energía del Real Instituto Elcano de sus ventas de petróleo y gas a nuestros mercados. Esta dependencia mutua diluye significativamente el riesgo de que alguno de ellos intente utilizar sus exportaciones energéticas como arma política. En segundo lugar, los mercados internacionales son lo suficientemente flexibles como para reorientar los flujos energéticos- -particularmente del petróleo- limitando así el impacto negativo de cualquier desvío o recorte de las exportaciones. Esta respuesta de adaptación ha funcionado bien en el pasado y elimina gran parte de la capacidad de un exportador para dañar al país objeto de la maniobra. En tercer lugar, a lo largo de los años, la gran mayoría de los importadores netos han venido diversificando las fuentes geográficas de sus importaciones de hidrocarburos, logrando una flexibilidad aún mayor frente a este tipo de acontecimiento. De hecho, aunque España importa casi la totalidad de sus hidrocarburos, ha conseguido a lo largo del tiempo una diversificación admirable tanto en términos de fuentes geográficas como de modalidades de transporte y suministro. En 2007, y en lo referido al petróleo (donde hay un menor riesgo para la seguridad del suministro) solo un país (Rusia, con el 21,8 por ciento) aportó un volumen superior al 13 por ciento de las importaciones españolas. Otros ocho países- -México (12,8 Arabia Saudita (9,8 Nigeria (9 Libia (8,6 Irán (7,9 Noruega (5,4 Irak (4,4 y Argelia (3,3 -aportaron el 61,4 del suministro español, mientras que el conjunto de los demás productores suministraron el 16,8 restante. Respecto a las importaciones de gas, la concentración de la dependencia externa es más notable, aunque hay matices que conviene subrayar. En 2007, Argelia aportó el 34,6 Nigeria el 23,5 Qatar el 12,9 Egipto el 10,7 Trinidad y Tobago el 7,2 Noruega el 6,2 Libia el 2 y Omán el 0,9 El resto de productores de gas completaron el panorama con el 2 Obsérvese que hace tan solo media década, España importaba más del 60 de su gas de Argelia. Esta dependencia se ha reducido prácticamente a la mitad- -en términos relativos- -en muy pocos años. Además, en los últimos diez años, España se ha convertido en un país líder en la importación de gas licuado y en capacidad de regasificación. Así pues, España ocupa el tercer puesto en el mundo en lo que a importaciones de gas licuado se refiere, tras Japón y Corea del Sur. En la actualidad, aproximadamente el 65 de las importaciones de gas llegan a España en forma de gas licuado desde diez países diferentes. Gracias a ello, el gas solo se transporta a España por gasoducto (el medio considerado más vul- Menor dependencia de Argelia Sebastián, por el debate Es partidario de analizar el tema, pero sabe que Zapatero no cambiará de posición Garmendia, proclive Ha dicho en varias ocasiones que la nuclear debe ser una fuente energética más 7 8 9 10