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28 9 08 HORIZONTES La catedral de Notre Dame, en Reims, con sus espectaculares vidrieras forma parte del encanto de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad J. F. ALONSO Reims POR CARMEN FUENTES FOTOS: ABC La ciudad del Papa Mago Reims, la ciudad de la región francesa de Champagne- Ardennes, capital del vino más sofisticado del mundo, el champán, está muy unida a Silvestre II, el Papa Mago y único Pontífice que ha dado Francia ria así ha sucedido muchas veces. Por eso cuando Juan Pablo II enfermó muchos hicieron guardia ante el cenotafio de Silvestre en San Juan de Letrán, en Roma, para ver qué pasaba con el mármol de su lápida: si de verdad sudaba humedad y si se oían crujidos de huesos en su interior, como asegura su leyenda. Se cuenta que allá por 1648 los ruidos que supuestamente hacían sus huesos eran tan inquietantes que alguien se decidió a abrir su tumba. Lo que encontraron fue el cuerpo del Pontífice francés completamente intacto, pero sólo a simple vista, porque al entrar en contacto con el aire su cadáver se convirtió en cenizas. Lo que no impidió, sino que más bien fomentó, la leyenda. Anécdota o fantasía, la historia sobre la lápida de su última morada nada tiene que ver con la figura A lguna bendición especial debió de recaer sobre la ciudad de Reims, porque dos de los grandes personajes que allá vivieron, aunque en épocas diferentes, Dom Pérignon (siglo XVII) y Gerberto de Aurillac, Silvestre II (el Papa del Milenio o el Papa Mago) marcaron para siempre a esa ciudad, patrimonio de la humanidad por su espectacular catedral gótica, que hoy es conocida en el mundo por ser la cuna de la bien llamada bebida de los dioses: el champán. La figura del Papa Mago es muy poco conocida en España, al contrario que en Francia, donde en Reims ejerció como arzobispo durante 20 años el único Pontífice galo que se ha sentado en la silla de San Pedro. Sólo una curiosa leyenda le recuerda. Dice ésta que si un Pontífice enferma y, a la vez, la lápida de Silvestre II suda o se humedece es que el Papa va a morir. Cuentan que a lo largo de la histo-