Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE El juez Dívar, siempre cortés y saludando a su llegada al juzgado. Su ejecutoria ha sido la de un jurista preparado y muy independiente presidente de la Audiencia Nacional, el ministro de Justicia y el de Interior, tanto del gobierno del PP como del PSOE, han estado informados en todo momento de la agenda del Tribunal; y lo mismo Zarzuela siempre que se ha celebrado algún juicio que afectara a la Familia Real (como los recientes contra independentistas catalanes por injurias a los Reyes) propia de la diplomacia vaticana Consecuencia de esa extrema prudencia son las dudas surgidas sobre su capacidad para soportar la presión de su nuevo cargo y para resolver los enfrentamientos internos o externos que puedan surgir durante su mandato. Si por algo se caracteriza el Consejo General del Poder Judicial es por ser un órgano poco tranquilo. Algunas personas recuerdan cómo hace unos años dejó pudrirse el enfrentamiento que mantuvieron el juez Baltasar Garzón y su entonces compañero Javier Gómez de Liaño. No hizo nada, por no enfrentarse Pero también en este aspecto, según sus compañeros de la Audiencia Nacional, la realidad parece muy distinta. Nadie sabe lo que va a hacer porque su labor es callada pero muy eficaz Un ejemplo claro fue la gestión de todo lo relacionado con los atentados del 11- M, un éxito organizativo que ha servido como modelo en otros países. Desde los primeros momentos en Ifema (donde pasó uno de los episodios más tristes y duros de su carrera profesional) pasando por la Oficina de Atención a las Víctimas (que dirigió personalmente y desde donde en numerosas ocasiones atendió a los familiares, con los que se volcó) hasta la celebración del juicio. Nunca figuró como el hacedor ni se puso laurel alguno, pero el mérito fue en gran medida suyo. Como juez destacan su gran preparación (estudió Derecho en Deusto y en Valladolid) y su ecuanimidad. También sus cualidades como buen compañero como persona que se preocupa por los demás. Y es que a Carlos Dívar le gusta ayudar al prójimo. Y así lo hizo con los magistrados de la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Nacional, los que dejaron en libertad a El Negro pocos días antes del juicio, circunstancia que este narcotraficante aprovechó para huir. Dívar medió para que no fueran expulsados de la carrera. También contó con su apoyo Juan del Olmo, a quien defendió a muerte incluso públicamente, cuando el juez del 11- M fue vilmente atacado desde distintos sectores políticos y mediáticos. (Pasa a la página siguiente) Embajador en la sombra Si algo no le gusta al nuevo presidente del Supremo es el escándalo mediático. Y, sin llegar a eso, simplemente aparecer en los medios de comunicación. Prefiere evitarlo. Su discreción y saber hacer diplomático son parejos a su sencillez y modestia. Es tan opaco, tan discreto, que parece gris- -le describe un compañero de la Audiencia Nacional- Sin embargo, es un gran conciliador. Un embajador en la sombra que realiza una labor Extremadamente educado, su actitud con los delincuentes es suave pero implacable Que Dios se apiade de usted; y medite sobre el mucho dolor que ha causado les dice El éxito organizativo de todo lo relacionado con el 11- M es suyo. Esos atentados y el asesinato de la fiscal Tagle fueron dos de los momentos más duros que ha vivido como juez