Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 9 08 ACTUALIDAD Dívar Buen juez y hombre bueno La elección por Zapatero de Carlos Dívar para presidir el Supremo y el CGPJ fue toda una sorpresa, pues se trata de un conservador con profundas creencias religiosas TEXTO: NIEVES COLLI NATI VILLANUEVA FOTOS: JAIME GARCÍA LUIS ANTONIO CURIEL ofía ha cambiado; como de la noche al día. Sigue deambulando por la Plaza de las Salesas, se la ve con frecuencia en la calle García Gutiérrez de charla con los policías encargados de la seguridad de la Audiencia Nacional, quizás los mismos o los compañeros de aquéllos que, hace varios años, le permitían cobijarse en las escaleras de entrada al edificio para pasar la noche con unos cartones por manta y colchón. Pero Sofía ya no duerme en la calle, ni depende de la limosna para comer. Sofía cobra una pensión y descansa bajo techo. Y ya no grita enajenada a todo el que se cruza con ella. Ahora recibe atención médica y saluda cariñosa con esa vocecilla cascada de tanta vida a la intemperie. La historia de Sofía es la de una indigente que tuvo la suerte de toparse con Carlos Dívar, un hombre que pese a su cargo- -era presidente de la Audiencia Nacional hasta que esta misma semana le eligieron para dirigir el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial- -siempre saca tiempo para atender a los que más lo necesitan. Él arregló su situación. La historia de Sofía sirve de carta de presentación de este magistrado cuya reciente designación, por decisión personal de Zapatero, ha causado un asombro generalizado en el mundo de la Justicia por cuanto sus convicciones morales y sus profundas creencias religiosas son diametralmente opuestas al ideario ético e ideológico del presidente del Gobierno. Pero nadie ha sido capaz de dirigir públicamente contra él ni una sola crítica. A lo sumo, algunas dudas sobre su idoneidad para el cargo por el hecho de no haber ejercido jamás como magistrado del Supremo, pese a tener esa categoría, y cierto temor a que no sea capaz de sacudirse de encima la presión política- -desde dentro y desde fuera del CGPJ- -que sin duda sufrirá. S Y Dívar, dibujándose a sí mismo, ha recibido todo eso, los elogios y las dudas, agradecido y como una lección de humildad que le servirá, ha dicho, en el ejercicio de su nueva responsabilidad. El primer examen lo pasará mañana durante el solemne acto de Apertura del Año Judicial, que se celebra cada septiembre en el Tribunal Supremo bajo la presidencia de Su Majestad el Rey. Allí, delante de sus compañeros y de una nutrida representación del mundo judicial y del político, pronunciará su primer discurso como presidente del alto Tribunal. La designación de Dívar ha provocado suspicacias entre los magistrados del Supremo porque nunca ha ejercido en el Palacio de las Salesas. Jamás ha dictado una sentencia desde sus amplias salas. Pero ese recelo se queda en nada cuando esos mismos magistrados empiezan a enumerar las virtudes personales y profesionales de su nuevo presidente. Si por alguna razón le dan una de cal, inmediatamente después lo remedian con otra de arena. Jurista muy preparado y experto en materia de terrorismo, pero, ante todo y sobre todo, muy independiente Los que le conocen saben que si ha aceptado el cargo es porque habrá advertido a quien corresponda que en el CGPJ siempre actuará con independencia de Ante todo, independiente Datos biográficos Carlos Dívar nació en Málaga el 31 de diciembre de 1941. Estudió Derecho en Deusto y en Valladolid e ingresó en la carrera judicial en 1968. Diplomado en criminología, ejerció fugazmente en San Sebastián antes de trasladarse a la Audiencia Nacional. Corría el año 1980. En este Tribunal ha pasado casi toda su vida profesional como juez de instrucción, Decano y después presidente. Entre otras condecoraciones, fue galardonado con la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort Su lealtad hacia las instituciones le hace pasar por encima de las ideologías. Esa es una de las virtudes que el presidente del Gobierno ha tenido en cuenta para nombrarle Quienes le conocen están seguros de que ha aceptado el cargo con la advertencia a quien corresponda de que actuará de forma independiente y de acuerdo con sus principios criterio y conforme a sus principios Allá donde vaya, no quiere que le manejen. Esta exigencia la pone en práctica también en el ámbito personal. Su profunda fe cristiana, que él exhibe con frecuencia a través de sus palabras y practica con sus obras sociales y de caridad, ha hecho correr varios bulos sobre su pertenencia al Opus Dei y a los Legionarios de Cristo. Ni a una ni a otra agrupación. Rehúye de los movimientos asociativos y por eso tampoco pertenece a ninguna corriente judicial. Otra de las características que definen a Carlos Dívar es su enorme respeto a las instituciones. Esa es una de las virtudes que Zapatero tuvo en cuenta cuando decidió que sería el nuevo presidente del Supremo y del CGPJ durante los próximos cinco años. Su lealtad con el Estado al que sirve le aleja de las ideologías. Como ejemplo, una anécdota: mientras él ha sido