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21 9 08 HORIZONTES Un momento de descanso al caer la tarde en la feria ganadera Imilchil La romería de las bodas (Viene de la página anterior) que su hija intervenga y no parece contento de ver al joven conversando con un extraño. El proceso de encontrar pareja y entablar relaciones es sin embargo en estas tierras de bereberes, habitantes originales de lo que hoy es Marruecos, distinto al dictado por los mayores en la tradición árabe, como explica Munir Kegi. Aquí hay más libertinaje y dos jóvenes pueden hablarse incluso sabiéndolo sus padres. Pasean por la tarde por el campo, que se convierte en lugar de encuentro donde emplean un lenguaje poético para conocerse Es lo que en lengua tamazig (bereber) se conoce como taqerfyt Una gran jaima, bajo la que se instalan sillas de plástico alineadas, espera a los contrayentes, que se agrupan al solano junto a un retrato king size del soberano Mohamed VI. Los van nombrando lista en mano. Primero ellas, después ellos. Guardan silencio y compostura marcial bajo la tela oscura de la tienda. Ellas de pie, ellos sentados. El ceremonial se congela durante casi una hora, el tiempo que tarda en llegar la comitiva del Gobernador de la región, que preside el acto. Los adules y el juez controlan y certifican el proceso. Van llamando una a una a las 29 parejas, que se acercan a la mesa acompañados del padre de cada chica. Enseñan sus papeles, se comprueba su identidad y muestran su disposición a unirse en matrimonio antes de recibir una ayuda económica en un sobre de manos de las autoridades. Todo ocurre con el trajín del zoco de fondo. Finalmente sólo se han podido celebrar 20 de las 29 bodas me comenta Mohamed Serhane, juez y doctor en Mudawana (nombre que recibe el código de familia) Algunas de las chicas se han presentado siendo menores de 18 años, en contra de lo que exige esa ley, aprobada en 2004. Otros contrayentes no han dejado pasar los cuatro meses prescritos después de haberse divorciado. No es obligatorio que las parejas se casen en Imilchil durante la romería, pero para bodas y divorcios fuera de estas fechas lo único que les queda es acercarse a la localidad de Rich, a 150 kilómetros, donde residen los adules más cercanos, y a Errachidía, más lejos aún, donde se encuentra el juez. Los sabios han dado el visto bueno para nuestra unión me cuenta Ouhdarou Bassou, un agricultor de treinta años, instantes antes de formalizar su unión con Ijaa Rabha, de diecinueve, que prefiere permanecer callada y con el rostro cubierto. Estas bodas son una tradición milenaria, aunque esto ya no sea como antes porque ahora hay mucha fiesta y muchos visitantes Limitaciones legales Bassou Aatal, orgulloso en la boda de su hija Pistas Cómo llegar. Desde Rabat hay unos cuatrocientos cincuenta kilómetros. Se toma la autovía en dirección a Mequinez, y desde allí el desvío hacia Khenifra. A partir de esta ciudad el asfalto se va estrechando según se atraviesan pueblos como El Kebab o Aghbala hasta convertirse en una carretera por la que sólo hay espacio para un coche. Por el sur se puede llegar después de recorrer una pista de un centenar de kilómetros que asciende desde las gargantas del Todra, junto a Tinerhir. Alojamiento. No hay hoteles que merezcan aparecer en una categoría con estrellas. Hay varios albergues y cafetines que ofrecen cama y desayuno por unos cinco euros por persona. En la calle principal de Imilchil hay algunos restaurantes que preparan comidas caseras y económicas. Cuándo viajar. El musem de Imilchil se celebra a finales de agosto, unas semanas antes de que el rigor del otoño y el invierno hagan de esta zona de la montañas del Atlas una región tremendamente bella pero de más difícil acceso. Las temperaturas llegan algunos días a los veinte grados bajo cero.