Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE IN MEMORIAM Frank Mundus El cazatiburones que inspiró a Spielberg Fue el inspirador del capitán Quint, el valeroso matador del Tiburón puesto en la pantalla por Spielberg a partir de novela de Peter Benchley. Aunque a diferencia de Quint, él no se dejó devorar por el escualo POR EDUARDO CHAMORRO l malo es un tiburón blanco- -más bien turbio- -gigantesco, neurótico, voraz y sanguinario. El bueno es un policía (Roy Scheider) que defiende su pueblo de la histeria, de la fiera y de la especulación. Hay también un zoólogo (Richard Dreyfuss) un intelectual especializado en perseguir escualos para aprender de ellos, que es un hombre regular, ni frío ni calor. Y luego aparece el protagonista subyacente, el hombre de acción que no se hace ilusiones con los escualos ni pretende conocerlos mejor. Lo que hace es matarlos. Y ese es el papel de Richard Shaw en la película Tiburón, Un tiburón cuyas terroríficas mandíbulas daban título original al film: Jaws. Es un matador de tiburones obsesionado y turbulento que se enfrenta a la fiera como en una transposición del combate entre el capitán Ahab y la ballena blanca llamada Moby Dick, o, más crudamente, como la apoteosis de la lucha entre dos bestias que podrían E representar el Bien y el Mal en sus encarnaciones más toscas, o tan sólo dos instintos titánicos entregados a darse persecución y muerte. Aquel hombre denodado y fiero, siempre adornado con un pendiente de oro, un colmillo de tiburón transformado en puñal y un pie pintado de verde y el otro de rojo para mantener viva la orientación a babor y a estribor, teatral y altanero, aunque muchísimo menos sanguinario y obseso que el personaje que lo llevó a la pantalla, es el que acaba de morir a los 82 años, en Honolulu, de un ataque al corazón. Se llamaba Frank Mundus y era mundial: el más famoso cazador de tiburones. Tenía página web, diseñaba unas celebérrimas camisetas amarillas con su nombre por emblema, fabricaba bicheros para enganchar con cuidado a los bichos e izarlos sin infligirles más daño, y escribía libros sobre las diversas técnicas de cazar escualos. Hay también una receta para cocinar el tiburón azul que lleva su Frank Muldus, con su pendiente de oro y su colmillo de tiburón nombre. Consiste en filetear la carne del escualo, congelarla, desalarla y desecarla para dejarla en reposo toda una noche antes de freírla rebozada y empanada. Mundus no tenía el cuerpo atravesado por los costurones que su alter ego, Robert Shaw, enseña a Richard Dreyfuss en una memorable confrontación de las cicatrices producidas por las fieras. Lo que sí tenía era un brazo más corto que el otro. Su médico recomendó la natación para enmendar la merma y así entró en contacto con el mar para ya no abandonarlo. Nacido en Long Branch (Nueva Jersey) en 1925, en 1951 ya se ganaba la vida cazando tiburones fren- ABC te a Montauk (Long Island, Nueva York) Y en 1964 se hizo con la pieza que le llevó a la fama: un blanco de casi seis metros de largo y más de dos mil kilos. Benchley comenzó por aquel entonces a pescar con él, y de aquella brega resultó su novela sobre un tiburón asesino. Es la película más divertida y necia que he visto en mi vida dijo Mundus cuando vio la versión cinematográfica de Spielberg. Yo nunca cocería unas mandíbulas de tiburón como hace el capitán Quint. Esa cocción acaba con el cartílago y sólo deja los dientes. Claro que lo más necio de Quint es dejarse devorar por el bicho. Yo nunca me dejé en la que la ballena es sustituida por un escualo insaciable y el capitán Ahab, por un fiero matador de tiburones. A la izqda, una bañista atacada. Sobre estas líneas, un escualo bastante menos imponente que el bicho protagonista del filme Bicho voraz. La película de Spielberg es como una trasposición de Moby Dick