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D 7 14 9 08 LA CARTA DEL CORRESPONSAL 32 D 7 LOS DOMINGOS DE La puerta de la alquimia En mitad de la vorágine urbana de Roma se alzan unas misteriosas ruinas que encierran el secreto de la fabricación del oro POR VERÓNICA BECERRIL ROMA e gusta descubrir rincones nuevos en Roma, lugares por los que nunca habías pasado y que se transforman en pozos de sabiduría, sitios en los nunca habías reparado y que te abren los ojos a siglos de historia. Fue lo que me ocurrió paseando por la plaza Vittorio Emanuele II, junto a la estación de trenes de Termini. En esa zona llamada Esquilino se concentra parte de la población india y china de la capital italiana, lo que también ha generado las protestas de la población oriunda, poco contenta con esta transformación de este barrio de la Roma bien Me apasiona este lugar. Además de ser el único en el que encuentras productos exóticos a un precio razonable, encierra en su parque Roma mágica un encanto particular. En una de las esquinas hay unas ruinas dejadas, como se suele decir, de la mano de Dios. La gente pasa delante con más o menos prisa, los turistas apenas se detienen unos segundos, recelosos de la población inmigrante. Y el lugar poco llama la atención entre las miles de fantásticas ruinas de Roma. Pero a eso me refería cuando decía que siempre descubres rincones nuevos en esta ciudad. Un día me detuve ante el descolorido cartel explicativo, y leí: La puerta mágica Y ya no pude por menos que investigar sobre esta puerta que, por lo visto, guarda el secreto de los alquimistas: la clave para encontrar oro. La puerta pertenece a la Villa Palombara, del marqués Massimiliano Palombara, que vivió aquí entre 1614 y 1680 su pasión por el esoterismo y las ciencias ocultas. Cuenta la le- M yenda que un día trabó conocimiento con un mendigo cuyo lenguaje y conocimiento de los símbolos ocultos atrajeron su atención. El mendigo- -un tal Giuseppe Francesco Borri- -era un mago y taumaturgo, que anunció al marqués que tenía la fórmula para crear oro. Palombara le ofreció un laboratorio con los artilugios más avanzados de la época. Y el menesteroso se puso a trabajar durante toda la noche. A la mañana siguiente, cuando el marqués acudió al laboratorio, no encontró ni rastro del indigente, pero en la mesa de trabajo había un pergamino con polvo de oro y herméticos símbolos alquimistas. Al no encontrar quien tradujera el contenido de los manuscritos del mendigo, Palombara decidió transcribirlos en la puerta de su laboratorio para ver si algún paseante podía descifrarlos, pero nadie le supo dar respuesta. Aunque algunos estudiosos afirman que con los símbolos mágicos transcritos en su puerta el marqués no sólo quería ofrecer la fórmula del oro, sino llegar al conocimiento del equilibrio supremo. De hecho, en el pórtico hay incisas frases en latín como la que corona la entrada que dice: Triasunt mirabilia Deus et homo Mater et virgo Trinus et unus una declaración de fe cristiana que viene a decir: Tres son las maravillas: Dios y hombre, Madre y Virgen, Trino y Uno En el interior de un disco hay una estrella de seis puntas, habitual talismán esotérico que en alquimia refleja el equilibrio cósmico entre el agua y el fuego. Todos los símbolos que adornan esta puerta y la incógnita sobre su significado han llevado a los expertos a buscar interpretaciones de lo más dispares. Hoy en día no se sabe con certeza cuál fue la intención de Palombara al construirla. Divisando tras los barrotes que protegen el recinto y las pocas ruinas de la casa Palombara, te sorprende la simplicidad de la construcción combinada con lo mágico de su presencia en medio de la vorágine urbana. Os lo aconsejo, amantes de la alquimia: abrid la puerta mágica de Roma para descubrir el secreto del oro. Signos indescifrables Misteriosas figuras, símbolos y signos esotéricos a la entrada de la antigua residencia del marqués de Palombara ABC