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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE JUAN DE LA CIERVA Y CODORNÍU Esperé al avión que me acompañaba El inventor dice que planeó atravesar el Canal de la Mancha de la misma forma en que lo hacen los vuelos comerciales El ilustre ingeniero español don Juan de la Cierva y Codorníu ha llegado a Madrid en busca de descanso, después de un viaje, verdaderamente triunfal, realizado con el autogiro de su invención por varias capitales extranjeras. -Este viaje- -dice- más que por el halago personal que puede representar para mí por el entusiasmo insuperable, que yo no podía esperar nunca, con que se me ha recibido en todas partes, me llena de contento porque veo compensados con éxito los desvelos y los trabajos de una gran parte de mi vida. El autogiro ha sido para mí constante obsesión y durante muchos años no he hecho otra cosa que trabajar en él para convertir en algo práctico aquel aparato en que comencé mis experimentos en el año 1920. Pedimos noticias al Sr. La Cierva del vuelo realizado sobre el Canal de la Mancha con tal éxito. El dar la vuelta a Inglaterra, recorriendo en veinte días 4.000 kilómetros, haciendo continuas demostraciones sin un solo accidente, a pesar de tener siempre mal tiempo, me llevó a realizar el vuelo en varias naciones de Europa, atravesando el Canal de la Mancha, vuelo que realicé acompañado de mi amigo Henri Bouché, director de L Aeronautique ¿Era arriesgado el intento de la travesía del Canal? Desde el punto de vista técnico o del pilotaje, la travesía del Canal no podía tener otra importancia que la de un vuelo sobre un aeródromo. Este vuelo lo planeé para hacerlo en la misma forma en que lo realizan los aviones comerciales que hacen el servicio entre Londres y París. El primer vuelo fue Southampton a Croydon, y de aquí a Francia. Una nueva demostración de que el aparato puede alcanzar velocidades está en el hecho siguiente: el avión comercial Goliath quiso hacer la travesía del Canal acompañándome, y el piloto me preguntó cuánto tiempo me daba de ventaja. Le dije que saliera sin esperar nada, y así lo hizo. Le dejé salir, y, cuando volaba yo, convencido del excelente funcionamiento del aparato, di la máxima velocidad que puede alcanzar, 170 kilómetros, y, no sólo alcancé al Goliath sino que le adelanté, y aún tuve que acortar la marcha para esperarle. Servicio exclusivo para ABC. North Americam Newspaper Alliance (20- 12- 1928) Arriba, Juan de la Cierva (a la izquierda) momentos antes de partir del aeródromo londinense de Croydon con rumbo a Francia. Después de diferentes paradas y repostajes en suelo francés, De la Cierva aterrizó en el aeropuerto de Le Bourget, donde le aguardaban numerosos periodistas y curiosos (imagen de la derecha) El autogiro del ingeniero español tardó en atravesar el Canal de la Mancha veinte minutos. Junto a estas líneas, una aeronave inspirada en el autogiro sobrevolando Nueva York. En la otra página, portada que dedicó ABC a uno de sus proyectos de aviación