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14 9 08 ACTUALIDAD La larga marcha china hacia la integración Los Juegos Paralímpicos de Pekín luchan por la integración social de los discapacitados en China, donde muchas personas aún piensan que las minusvalías son una vergüenza que hay que esconder POR PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL EN PEKÍN Minusválidos E n el orfanato de Qinghe, a las afueras de Pekín, no quieren decir la dirección por teléfono, ya que todavía son muchos los niños que cada año aparecen abandonados a sus puertas. Ese es el desolador destino que aún aguarda a miles de recién nacidos en China cuando sus padres descubren que sufren algún tipo de minusvalía física o psíquica. Por consejo de los médicos, otros son eliminados en abortos amparados por la ley cuando se detecta alguna deficiencia en el feto. Contra esa inhumana mentalidad intentan luchar los Juegos Paralímpicos que tienen lugar estos días en Pekín, en los que unos 4.000 atletas discapacitados procedentes de 148 países realizan auténticas proezas en pos de la superación personal y la integración social. Este evento tiene una importancia doble en China, un país en el que viven 83 de los 600 millones de disminuidos del planeta y donde muchas familias aún consideran que tener un hijo discapacitado es una vergüenza que hay que ocultar al resto de la sociedad. Gracias a su extraordinario crecimiento económico, el gigante asiático se está modernizando a marchas forzadas, sacando a cientos de millones de personas de la pobreza y poniéndose al día con las naciones más avanzadas. Esta evolución incluye la integración de los discapacitados, que en los duros años del comunismo de Mao eran marginados sin miramientos por su supuesta falta de productividad en una sociedad donde el individuo era sólo una herramienta al servicio del Estado. Claro que en aquella época se vivía en la más absoluta miseria y bastante tenían los chinos de a pie con evitar morirse de hambre o represaliados en algún campo de trabajo. Dejados atrás aquellos tiempos difíciles, los Juegos Paralímpicos han servido para hacer un poco más humana a Pekín, una ciudad especialmente hostil para el peatón y donde, hasta ahora, la única concesión a los disminuidos eran unas baldosas rugosas en las aceras para orientar a los invidentes. Con motivo de las Paralimpiadas, 600 autobuses y 70 taxis han sido habilitados con escalones bajos y plataformas para sillas de ruedas y se han eliminado numerosas barreras arquitectónicas en monumentos emblemáticos como la Ciudad Prohibida, al tiempo que se ha instalado un ascensor en un tramo de la Gran Muralla y se han acondicionado bastantes baños públicos para los minusválidos. Hasta 1985, cuando se promulga la primera ley sobre la ayuda a los disminuidos, no surge una conciencia solidaria con este colectivo. Ahora, los Juegos Paralímpicos suponen una nueva oportunidad para que haya un cambio enorme en la sociedad china explica a ABC Yu Wen, directora del centro de educación especial del distrito pequinés de Haidian. En esta escuela estatal estudian unos 245 deficientes mentales de entre 6 y 19 años. Uno de ellos es Huang Chen, que, a punto de terminar su formación a los 18 años, se prepara para intentar conseguir un trabajo como pinche de cocina. Junto a otros siete alumnos, aprenden a realizar sencillas tareas entre los fogones que les permitan ganarse la vida Signos de cambio Muchos niños con minusvalías siguen siendo abandonados en un orfanato. Otros son eliminados en abortos amparados por la ley cuando se detectan deficiencias en el feto Los Juegos Paralímpicos han servido para avanzar en la integración y concienciar a la sociedad y a la clase política de la necesidad de hacer un esfuerzo en esta larga marcha por sí mismos el día de mañana. Además, otras cinco estudiantes del centro están siguiendo un curso para ser criadas y varios alumnos más se forman para poder trabajar en una oficina desempeñando tareas administrativas, como hacer fotocopias o encargarse de los recados. Los alumnos de este centro, que acuden a clase de ocho de la mañana a tres y media de la tarde y desde 2004 no tienen que pagar los nueve años de educación obligatoria, también aprenden manualidades como las que realiza Zhang Ming. Esta joven con síndrome de Down, que tiene 16 años, ganó una medalla en los Juegos Especiales de Shangai celebrados en 2007 y ya sabe confeccionar con plásticos y alambres unos simpáticos muñecos de colores con la forma de las mascotas olímpicas. La ley establece exenciones fiscales a las compañías que hayan contratado a discapacitados para cubrir el 1,7 de su plantilla, por lo que ya hay muchos invidentes dando masajes y sordos trabajando como ingenieros asegura con optimismo Yu Wen, quien matiza que aún queda mucho por hacer para lograr la plena integración social de los disminuidos en China En este sentido, la profesora, que fue una de las primeras en dedicarse a la educación especial en