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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Este equipo de fútbol se ha convertido en uno de los más veteranos de la liga amateur para extranjeros que se creó en Barcelona en los años 80 El Torpedo del Raval La cantera paquistaní TEXTO: NATALIA ARAGUÁS BARCELONA na tarde cualquiera hace nueve años el paquistaní Babar Khan achinaba los ojos tras los cristales del pabellón municipal Sant Pau para ver cómo un grupo de amigos jugaba al fútbol. Recién llegado a Barcelona, Rocky, como hoy le conocen sus amigos, no tardó en ir a presentarse. ¿Puedo jugar? preguntó con su precario castellano. Los jugadores acabaron por responderle con un atónito sí, hombre Cada miércoles a las once, Rocky acudía puntual al partido. Casi una década después, y sin mucha idea de fútbol, se ha convertido en delantero centro y alma mater del equipo. Por si fuera poco, ha puesto al Torpedo rumbo a la Pakistan Premier League, la liga profesional de un país donde, todo hay que decirlo, el deporte rey no llega ni a infante. Varios representantes de la federación de fútbol de Pakistán se pusieron en contacto el pasado mes de julio con los chicos del Tor- La federación de fútbol de Pakistán ha puesto sus ojos en los entusiastas chicos del Torpedo, el equipo más veterano de una liga amateur integrada por extranjeros residentes en Barcelona, con la que se busca avanzar en la socialización de los inmigrantes que viven en esta capital U pedo, que tienen en común su vinculación con el Raval, el barrio barcelonés de inmigrantes por excelencia. ¿Su propuesta? Invitarlos a una gira de partidos en agosto por aquellas tierras a la manera de otros países asiáticos (en particular, Japón) donde es habitual que multinacionales ejerzan de anfitriones de afamados clubes europeos con tal de recaudar fondos y ampliar mercados. Una oferta tentadora, sobre todo si se tiene en cuenta que el Torpedo es un equipo de aficionados. Con experiencia internacional, eso sí, ya que juega desde hace tres años en la Barcelona International Football League (BIFL) una liga amateur para extranjeros que fundaron a mediados de los ochen- Los jugadores han sido invitados a realizar una gira internacional con el equipo, pero antes deben encontrar patrocinadores para su aventura paquistaní ta unos ingleses con hambre de balón. Gracias a esta liga, hoy una de las más veteranas de la ciudad, el Torpedo ha medido sus fuerzas con coreanos, chinos, georgianos o franceses. Resultado: la pasada temporada se clasificó por la mitad de la tabla, que integraban veinticuatro formaciones. En la segunda categoría, quedó primero. Con estos antecendentes y Rocky mediante, los jugadores del Torpedo fueron tanteados por los máximos responsables de la Pakistan Premier League. Cuando me llamó un tío y me dijo que era el seleccionador nacional de Pakistán, fui a internet a comprobarlo confiesa Xavier Boneta, uno de los miembros fundadores del equipo. El propio Rocky jugaba a hockey en su país- -jura que estuvo a punto de ir a los Juegos Olímpicos- pero adquirió el gusto exótico por el fútbol en Japón, primer país al que emigró. Al descubrirse el único extranjero en Saitama, al norte de Tokio, encontró en el fútbol una buena manera de socializarse. Dado el buen resultado, al llegar a Barcelona repitió el esquema. Hoy en día Rocky, que trabaja de electricista y habla un japonés fluido, dedica su tiempo libre a jugar, entrenar a niños paquistaníes y ejercer de árbitro, única de estas tres aficiones que le aporta algún ingreso. Superado el pasmo inicial, los jugadores del Torpedo se interesaron por los detalles y fueron informados de que los gastos del viaje a Pakistán corrían de su cuenta. En el equipo hay de todo, tanto en nacionalidades, oficios y nivel de ingresos: un paquistaní, dos argentinos, un colombiano, un mexicano- francés, dos paraguayos, un andorrano y el resto, españoles. Entre estos últimos abundan profesionales del sector audiovisual, que rápidamente pusieron sus mentes en marcha para buscar la forma de que los jugadores pudieran hacer las maletas sin angustiarse por el dinero. En la búsqueda de fondos para la aventura paquistaní, surgieron varias iniciativas. Encontrar patrocinadores y elaborar un documental sobre tan curiosa peripecia fueron las más aplaudidas. Había fechas, ideas e incluso interés por parte de empresas y cadenas de televisión. La historia comenzaba a circular, era atractiva. Creyeron que lo conseguirían. Pero al final no pudo ser. La premura con la que debían dar una respuesta a los responsables de la Pakistan Premier League y, en consecuencia, recaudar el presupuesto suficiente acabó por frustrar la iniciativa. La próxima Semana Santa o, como muy tarde, el próximo verano, volverán a intentarlo. Hasta entonces, en Barcelona, tienen toda una liga internacional por delante.