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14 9 08 ACTUALIDAD nos replican con inflexible firmeza: creen que el traslado de las personas traerá consigo el germen nacido de la marginalización. CEUTA Y MELILLA El Príncipe. La Cañada El Príncipe es un barrio musulmán, el más poblado, el más pobre y marginal de Ceuta. Allí están a la orden del día los enfrentamientos a pedradas con las fuerzas de seguridad. Y en este conflictivo barrio, curiosamente, no hay comisaría policial. Sólo tres policías locales trabajan por la mañana para regular el tráfico o hacer cumplir las ordenanzas. En 1998 se marchó del lugar el retén de la Guardia Civil. El barrio ha sido escenario de frecuentes requisas de drogas y armas. Son habituales las detenciones de inmigrantes ilegales, y hace casi dos años hubo allí una redada que se saldó con más de diez detenidos como sospechosos de yihadismo. Ubicado al lado de la frontera con Marruecos, sus vecinos se quejan de la dejación de funciones que hacen las autoridades y de las habituales batallas a pedradas con la policía. En Melilla, el barrio musulmán de La Cañada sufre problemas similares a los de El Príncipe, pero con peores infraestructuras. No hay tomas de agua y luz y para disponer de estos recursos básicos y sus habitantes las roban mediante tomas ilegales. Los apedreamientos son casi diarios, contra bomberos, policía... quizá sea una manera de protestar contra la dejadez. Enfrentamientos por el derribo de viviendas en el poblado chabolista de la Cañada Real DE SAN BERNARDO Extramuros Donde arde la ciudad (Viene de la página anterior) Los poblados chabolistas situados en la periferia de Pontevedra y La Coruña no son nuevos, ni tampoco sus problemas- -en su mayoría relacionados con el tráfico de estupefacientes- pero el realojo de sus temidos residentes ha destapado la caja de los truenos. En lo político, ha sacado a flote manifiestas discrepancias, a veces dentro de un mismo partido. En lo social, no obstante, ha ofrecido pocas divergencias: la recolocación de familias gitanas procedentes de asentamientos chabolistas ha detonado un peliagudo conflicto. Cuando a un payo le anuncian que quien va a ocupar la puerta contigua forma parte de un clan gitano y procedente de un hábitat donde el mercadeo de droga y la delincuencia están a la orden del día la reacción es, por lo general, la misma: intentar evitarlo. Así lo han hecho los barrios de Pontevedra de Poio, Ponte Caldelas, Monte Porreiro, Boa Vista y Caritel, que libran una batalla sin cuartel por las reubicaciones de los habitantes de O Vao. Más tarde, recogerían su testigo los barrios coruñeses de Eirís, Los Rosales y Nuevo Mesoiro ante la destrucción del poblado de Penamoa, epicentro de la droga. A pesar de los mensajes coreados por políticos y asociaciones para no estigmatizar al colectivo gitano, para no identificar chabolista con traficante, los veci- SEVILLA El Cerezo En pleno Distrito Macarena, El Cerezo acoge a un tercio de los inmigrantes de la ciudad. Desde 2002, la población extranjera en esta zona no ha parado de crecer. El padrón de 2007 recoge a 7.747 extranjeros de 19 nacionalidades, aunque la realidad supera con creces las cifras oficiales. Los vecinos llevan años denunciando la situación que se está generando en la zona, con la existencia de pisos pateras en los que llegan a convivir 40 personas, a los que se les cobra 8 euros por hacer la colada o dormir en la terraza o 3 euros por ducharse. Curiosamente, los mayores conflictos se dan entre los distintos colectivos de inmigrantes: subsaharianos, hispanoamericanos, europeos del Este, árabes y chinos. En los últimos meses se han producido ya diversos enfrentamientos particulares y el temor de los sevillanos es que se conviertan en guerras entre bandas. Barrio de Juan XXIII, en Alicante, donde conviven personas de 50 nacionalidades JUAN CARLOS SOLER Informe elaborado por: Ángel Marín, M José Álvarez, Ana Martínez, José Luis Losa, Carmen Echarri y Arantxa Rica