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7 9 08 FIRMAS esos nombres- pero parece que también José Bono corta un poco el bacalao. Supuestamente se trataba de hacer sugerencias sobre el calendario de la elección de los nuevos miembros, pero en el PSOE dicen que de paso ha apuntado algún nombre también. Y es que Bono no puede conformarse solo con presidir el Congreso, dirigir los debates parlamentarios y llegar a acuerdos con los grupos sobre la reducción de gastos y congelación de salarios. Vega José Blanco, José Antonio Alonso, y un poco menos de Mariano Fernández Bermejo- -lógicos todos no solo porque es un asunto que siempre levanta polémica, sino porque en este caso está en manos de una persona a la que su inexperiencia en todo la convierte en un filón para los que buscan titulares ridículos. El foco está estos días en el Tribunal Constitucional y el CGPJ. Con un dato curioso: en las negociaciones entre PSOE y PP por par, te del partido que gobierna intervienen María Teresa Fernández de la Trabajo para Rubalcaba Zapatero va contando a los suyos que la nueva ley del aborto no se resolverá en un año, que va para largo... IGNACIO GIL PUNTO Y SEGUIDO La mujer de Carabaña POR PILAR CERNUDA C uentan los socialistas que están en la pomada, que Zapatero ha dicho a su gente de confianza que lo de la nueva ley del aborto va para largo, que esto no se resuelve en un año como dice la ministra. Por lo visto explica que se ve obligado a cumplir lo que recoge el programa electoral, y por eso le ha hecho el encargo a Bibiana Aído, a la que algo hay que dar para que se entretenga. Son multitud los ciudadanos que están de uñas con una ministra que se pasa de torpe y que no tiene competencias, porque las cuestiones de igualdad se llevan en otros ministerios; por no hablar de que no hay quien acepte de buen grado que en tiempos de crisis económica y de reducción de gastos se haya montado un ministerio para una treinteañera sin más mérito político que ser miembro destacado del influyente clan de Alcalá de los Gazules que manda narices que ese clan tenga tanta capacidad para mover y desmover. Bueno, pues la gente de Zapatero dice que Zapatero no va a mojarse mucho en el asunto del aborto, lo imprescindible para presumir de que cumple sus promesas electorales y punto. Ahora sí, gracias a la rueda de prensa de Aído anunciando la nueva ley, que no la renovación, ha pasado a segundo plano por unas horas la información sobre la economía, que es lo que le viene bien a Zapatero. Así que vía libre para que la ministra de Igualdad pueda provocar debate. Que lo provocará, Rubalcaba ha prometido detener a Rodríguez Menéndez muy ponto. Ojalá sea un hecho cuando aparezcan estas líneas. Pero el ministro de Interior no solo está obligado a buscar al abogado delincuente, sino que hay un trabajo por hacer en Madrid, concretamente en la comisaría de la calle Santa Engracia, donde conseguir un pasaporte nuevo cuesta semanas, cuando no meses. No se puede echar la culpa al sistema informático no actualizado, no en este caso: Rodriguez Menéndez ha tenido que recibir ayuda de alguien de esa comisaría para obtener su pasaporte nuevo, necesariamente contaba con una mano amiga en ese centro policial. Lo que por otra parte no sorprende a nadie que conozca su trayectoria: siempre se ha movido como pez en el agua en determinados círculos de policías, fiscales y jueces que le han ayudado en sus múltiples fechorías. Curri Valenzuela va a sacar a la palestra a Rodrigo Rato dentro de pocos días. La compañera y excelente amiga ha tenido el valor de escribir una novela basada en la biografía de su abuela, una mujer de armas tomar, de derechas, con un marido al que asesinaron los rojos durante la guerra. Por eso digo lo del valor de Curri, porque se lleva contar solo lo contrario. Su abuela, con muchos bemoles y con un revólver bajo la almohada para defenderse de maleantes de todo tipo, sacó adelante a su familia y logró hacer rentable una finca de la parte de Carabaña. Rato, con casa en la zona, presentará el libro de Curri, y la cosa promete. Hablará de la novela, claro, pero es imposible que Rato coja un micro sin que toda su piel transpire lenguaje político.