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7 9 08 LA IMAGEN Catálogo de padres chinos TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTO: ASSOCIATED PRESS l dragón no duerme, aunque lo parezca. El dragón está formado por millones de manos y pies, ojos y fauces, escamas y garras, fuegos y chimeneas. El dragón baila al compás, se retuerce milenario, con nuevas capas de papel de colores, reconstruido cada cuatro estaciones para festejar el Año Nuevo chino, la fe en el porvenir de quien no se duerme jamás del todo. Emblema del poder imperial, el dragón es el animal domado. En La rama dorada recuerda James G. Frazer que cuando querían que lloviera, los chinos fabricaban un dragón de madera y papel. Si no llovía, lo destrozaban. Toda una muestra de genio práctico, de utilización razonable de las fuerzas cósmicas, de creencia razonable en ese dragón que, como la serpiente, representa la vida rítmica y la fecundidad. Los dragones chinos y japoneses simbolizan el poder espiritual supremo, el poder terrenal y celestial, el conocimiento y la fuerza y por lo tanto son más benévolos que los occidentales, recuerda la enciclopedia transfigurada, Wikipedia. Frente al individualismo occidental, la engrasada maquinaria china demostró en la perfecta organización de los Juegos Olímpicos cómo su arte político, entre Confucio y Walt Disney, entre el libre mercado y el centralismo comunista, entre el beneficio y la policía, está preparado para apoderarse de esta época del mundo. Los padres que duermen en esteras sobre el suelo del gimnasio de la Universidad Normal de Wuhan, en la céntrica provincia de Hubei, y que acompañaron a sus vástagos en el primer día de su nueva etapa productiva, futuras escamas del dragón sinocapitalista, reflejan en ese sueño individual y colectivo la esencia de la vieja China, un maoísmo machihembrado de capitalismo, sacrificado hasta la exasperación. Este repertorio de padres parece una página de un catálogo de entomología, una vitrina de obreros capaces de cumplir con lo que se espera de ellos, con la paciencia y la eficacia de las termitas que levantan catedrales en la sabana. Luz cenital, como la mirada del fotógrafo, en medio de la oscuridad del mundo. Cuando China despierte... rezaban los catastrofistas de la geopolítica. La nueva China ya ha despertado. Su sueño es el de un dragón confiado. Su fuego es el comercio. E