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7 9 08 EN PORTADA EN FAMILIA Sarah posa junto a su marido y cuatro de sus hijos. Hace cuatro meses dio a luz al pequeño Trig, pese a saber que tenía síndrome de Down: Me siento bendecida por Dios para criar a este niño dijo A la izquierda, su hija Bristol, de 17 años y embarazada, junto a su novio Levi con quien se propone casarse. Junto a estas líneas, Sarah viaja junto a su hija Piper en un vehículo deportivo HIJOS: PROBLEMAS Y ALEGRÍAS ante nada. Que no disimula sus ideas conservadoras en un mundo donde mucha gente cree que una mujer con aspiraciones debería pensar otra cosa. Se supone que las conservadoras son ricas herederas con las muñecas de cristal como Cindy McCain o venerables matronas como Laura Bush, y que las mujeres de rompe y rasga están en el otro bando. Pues Sarah Palin es una mujer de rompe y rasga- -atractiva y más joven que Obama- que no tiene ni un pelo de progre. También es cierto que admitió haber fumado marihuana en su juventud. Aunque puntualiza que no le gustó la experiencia. Entre los puntos oscuros que ahora se le achacan o se le investigan figura cierta militancia fugaz en el independentismo de Alaska antes de meterse a republicana. Sin embargo no parece creíble asociar tal militancia a ningún secesionismo oculto, sino a cierta prisa por hacerse un sitio en política y no poco resquemor ante la tradición tan jerárquica y piramidal de los partidos más clásicos. Palin no ha dudado en ponerse al establishment republicano por montera tantas veces como lo ha juzgado oportuno. En eso se parece mucho a John McCain. A ambos les gusta arremeter contra Washington Más complicada es la acusación de haber gastado a manos llenas cuando era alcaldesa, de haber recurrido a lobbistas para aumentar las partidas asignadas a su municipio- ¿pero qué votante se quejaría de eso? -y de haber intentado forzar el despido de un ex cuñado suyo que podría haber amenazado de muerte a la familia. Una vez más el espíritu de clan, algo que estará bien o mal, pero que el público, curiosamente, comprende. Su defensa de las armas, de la caza, de la pena de muerte e incluso de la enseñanza en las escuelas del creacionismo- -doctrina que afirma que el mundo fue creado en siete días, como dice la Biblia- no en sustitución de las teorías de Darwin pero sí junto a ellas, completa un cuadro hórrido para unos y electrizante para otros. Hacía mucho tiempo que los conservadores del mundo no tenían una musa tan atractiva y a la vez tan dura de pelar. Su brillante discurso de presentación en la convención republicana la confirma como una estrella emergente, gane o pierda en noviembre. Sus detractores dicen que es todo humo, un cerebro rancio disimulado tras unos grandes ojos de bibliotecaria sexy, y que así quedará patente en su primer debate con Joseph Biden, cuando se puedan llevar chuletas pero no discursos preparados. Pero cada vez más voces aconsejan no subestimar el huracán Sarah Palin. Y es que ella no tiene ninguna intención de rebajar su fuerza antes de tocar tierra. Gastar a manos llenas Palin La Thatcher de Alaska (Viene de la página anterior) cluso reforzada. No sólo no reniega de su hija embarazada sino que presume de ella y de su decisión de seguir adelante con el embarazo, como ella misma decidió traer al mundo a un niño deficiente mental. Principios y coraje, desde luego, no le podrán negar. Y lo cierto es que los embarazos adolescentes están ahora mismo a la orden del día en Norteamérica, donde suponen una de las ocultas claves de la elevada tasa nacional de natalidad. De punta a punta del país hay madres solteras, que lo son o lo fueron muy jóvenes, o que asisten a como sus hijas dan a luz antes de dejar la escuela. Descalificar demasiado rudamente a la familia Palin equivale a dejar fuera de juego a muchísimas familias de carne y hueso del país. Particularmente entre las clases modestas a las que intenta arrimarse, por ahora con dudoso éxito, Barack Obama. Visto así la historia de Sarah Palin adquiere incluso tintes de leyenda épica, caracterizada desde el principio por unas convicciones y una energía a prueba de bomba. Ya en el instituto era la jefa de los atletas cristianos y la líder de la plegaria antes de todos los partidos de baloncesto, deporte en el que reveló una combatividad que le valió el apelativo de Sarah Barracuda (Sarah Tiburón) Para decirlo en román paladino, es una mujer que no se corta Sarah no es mujer del stablishment No pertenece a ninguna estirpe distinguida y no estudió en Harvard o Princeton. Cursó Periodismo y Políticas gracias a una beca