Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
7 9 08 EN PORTADA Una historia americana Aficionada a la caza desde la infancia, ha cobrado dos perdices blancas que olisquea Rufus, el perro de la familia BUENA PUNTERÍA Foto de infancia de una niña sin problemas nacida en Idaho pero criada desde muy pronto en Alaska CON APETITO En la imagen una joven Sarah posa junto al automóvil de Todd, su novio desde la escuela secundaria, con quien se fugaría para casarse ENÉRGICA JUVENTUD Palin La Thatcher de Alaska POR ANNA GRAU. NUEVA YORK A quienes vigilan las señales del cielo sin duda les hará gracia el dato de que un huracán de nombre masculino, Gustav, llegara desinflado a Luisiana mientras el huracán femenino de Sarah Palin arrasaba en Minneapolis. La nueva compañera electoral de John McCain pasó en cuestión de horas de no ser nadie- -si se entiende por no ser nadie gobernar Alaska- -a erigirse como la mujer más impactante de América. ¿Pero es posible que sea una conservadora la que acabe haciendo la gran revolución femenina pendiente? Estas tenían que ser las elecciones de Hillary Rodham Clinton. Pero llegó Barack Obama. Y entonces John McCain designó a Sarah Palin candidata republicana a la vicepresidencia de los Estados Unidos. Y muchas feministas americanas se frotaron los ojos, preguntándose si aquello era una pesadilla o directamente el mundo al revés: ¿será posible que su partido acabe resultando más machista que el partido de George W. Bush? A nadie se le escapaba que suscitar este debate era una de las claras intenciones de la designación de Palin. Con lo cual al primer desconcierto siguió la furiosa reacción: muchas progresistas declararon que Palin no valía como inspiración ni como ejemplo por su extremo conservadurismo a favor de la pena de muerte y de las armas y en contra del aborto, incluso en caso de violación. ¿Qué clase de agenda feminista es esta? clamaban, afeándole incluso a la flamante candidata haber quedado finalista en un concurso de belleza en su juventud, ganando el premio de Miss Simpatía Nada más faltó la noticia del em- barazo indeseado y prematrimonial de su hija de diecisiete años, Bristol, amenizada con rumores de que la adolescente podría ser la verdadera madre biológica del benjamín de la familia, Trig, nacido hace sólo cuatro meses y con síndrome de Down. Sarah Palin admitió sin complejos lo primero y desmintió con fiereza lo segundo. Pero la guerra no había hecho más que empezar. Más allá de los panegíricos y los linchamientos había nacido una estrella y un personaje político complejo. De una pasta que no se encuentra fácilmente en las actuales democracias mediáticas, ávidas de perfiles mucho más simples de manejar y de vender mucho más planos. Para empezar Sarah Palin no es de sangre azul política. No pertenece a ninguna estirpe distinguida y no estudió en ninguna universidad venerable, tipo Harvard o